Quién iba a decir que recibiría tan pronto mi primer viaje de negocios. Mi empresa me envió a Osaka a trabajar unos días. Así que yo, con muchas ganas, aproveché también para hacer algo de turismo por allí. Aquí te cuento cómo me fue en mi viaje a Sakai.
El tren bala
Martes, 17 de marzo de 2026
Me levanto muy temprano para aprovechar bien el día, ya que el viaje sería largo. Tras terminar de hacer la maleta me voy directa a la estación de Tokyo donde compro mi billete de tren bala. Era mi primera vez montando en un Shinkansen y no tenía ni idea de que fuera tan largo. Me llevó su tiempo encontrar mi vagón. Recomiendo mínimo unos 15 minutos entre que compras y subes. Si no estás familiarizado con los trenes japoneses, diría que incluso unos minutos más. A las 9:21 sale de manera puntual.
A las 11:48 llegamos a la estación de Shin Osaka. Fue un viaje tranquilo, aunque se me hizo un tanto largo. Desde allí me cambié al metro con dirección al sur de la ciudad. Aquí me pasa algo curioso y es que, aunque el transporte funciona exactamente igual que en Tokyo, el diseño es tan distinto que me deja un poco descolocada. Siento que me lo conozco todo, pero a la vez todo es nuevo.
Las tumbas de Sakai
Ahora sí, tras un poco más de 5 horas montada en un tren, consigo llegar finalmente a la ciudad de Sakai a las 13:00. Comienzo mi visita visitando el Centro de visitantes del grupo de tumbas Mozu en el parque Daisen, donde pude saber más sobre las tumbas kofun que abundan en esta ciudad. Todas ellas patrimonio de la humanidad.

Era un museo muy pequeño con toda la información en japonés. Lo mejor era la sala de proyecciones en las que podías ver un vídeo con una pantalla grande y curva de las tumbas desde el cielo. Luego hablaba de los avances científicos y de la historia cultural de Sakai. Es solo música, así que puede verlo cualquiera. Tan solo dura un par de minutos.

Al salir, tienes la tumba del emperador Nintoku, la más grande del mundo, justo delante, aunque no se ve casi nada. Me hubiera encantado verlo desde las alturas.
Justo detrás tenía el parque Daisen en la que había un globo aerostático. Estuve tentada a subir, pero sabiendo que aún así sería incapaz de ver la tumba completa, decidir pasar.

Mirador cerrado
Como el sol pegaba fuerte y tampoco quería perder mucho tiempo, decidí continuar hacia mi próximo destino. Me fui andando, callejeando por unas calles desérticas. Veo a Sakai como una ciudad muy agradable y tranquila, de estas en las que no me importaría quedarme a vivir.
Finalmente llego al ayuntamiento de la ciudad el cual posee un mirador gratuito. Me disponía a subir a la planta 21 cuando me comunican que estaba cerrada por obras. Abrían dos días después, tuve muy mala suerte. Me quedé con muchísimas ganas de subir, especialmente para ver las dimensiones del túmulo funerario.
Unas plantas curiosas
Hice una pequeña parada para comprarme una sombrilla que me protegiera del sol. Ahora sí que podía considerarme asiática porque aquí todas las mujeres lo usan.
Feliz con mi compra, seguí caminando hacia el templo Myokokuji. Lo que más me llamó la atención al entrar fue que el templo tuviera dos plantas y hubiera escaleras a los laterales para subir. Creo que nunca antes había visto un templo así.

Entre otras cosas que llamaron mi atención fueron las cícadas, unas curiosas plantas parecidas a unas palmeras que nunca antes había visto. Este templo tenía muchísimas. En la parte de atrás (lugar de pago) había una de 1100 años de antigüedad. He estado informándome y al parecer son unas plantas prehistóricas.

Realmente no tenía intención de pasarme por aquí, pero como en el primer museo había visto dibujos de esas plantas, decidí que tenía que venir a verlas para ver si eran reales. Y sí, puedo asegurar de que lo son.
Última hora en Sakai
Puse camino para mí último destino: el Museo de Cuchillería de Sakai, el cual solo cierra una vez al mes. ¿Adivináis qué día? Exactamente, el tercer martes de cada mes. Aunque tenía ganas de ver la galería de cuchillos, me quedé con las ganas. He tenido muy mala suerte con esta ciudad.

Como no quería que ésta fuera mi última imagen de este sitio, decidí pasarme a ver la estatua de Portosuke Hashigami, que se encuentra justo al lado de la estación de trenes de Sakai. De camino, a lo lejos, pude ver también la estatua la princesa Otohime.

Como estaba agotada de todo el viaje y llevaba todo el día cargando la maleta, decidí finalizar el día y volver al hotel. Así terminaría mi viaje a Sakai.
El próximo viaje vendría cargado de escaleras:
Japón día 49: Wakayama y las escaleras de sus templos

