Un día mi pareja me propuso ir a la ciudad de Yokohama a echar el día. Yo ya había estado allí en 2019, por lo que me apetecía volver para descubrir lugares que me dejé durante mi primera visita. Haríamos un viaje en coche para conocer lugares nuevos. Aquí te cuento mi regreso a Yokohama.
Mi regreso a Yokohama
22 de abril de 2022
Recuerdo que en septiembre de 2019 hice un viaje de un día a la ciudad de Yokohama, el cual puedes leer aquí. Llegamos en torno a las 14:00, un poco tarde para mi gusto. Reconozco que fue muy nostálgico ver por el camino los lugares en los que había estado años atrás. Nuestra primera parada fue Chinatown. Entramos en el Templo Kuan Ti Miao que no vi durante mi primera visita, es más, no sabía ni que existía. Su arquitectura me recordó muchísimo a los templos de Taiwán, donde había estado el mes anterior.

Como nos moríamos de hambre decidimos hacer una parada en este restaurante. Aquí servían menús con postre por tan solo 900 yenes. Los platos eran enormes, algo que me sorprendió por el precio. Yo me pedí el Gomoku Soba, una sopa de fideos con muchas verduras, el menú incluía también un arroz tres delicias, verduras, un bao de carne y el postre. No pude acabármelo.

Descubriendo Chinatown
Cuando fui en 2019 hubo un templo en Chinatown que me dejó con una espinita clavada. Hablo del Templo Mazu Miao que estaba de reformas la primera vez que vine. Para mí fue una visita obligatoria porque siempre me quedé con las ganas de entrar. Esta vez pude hacerlo y verlo de cerca. Sus detalles me gustaron mucho, especialmente la imagen de los dragones que dividía la escalera.

Después de la visita, fuimos paseando por Chinatown entrando a sus centros comerciales. La verdad es que este barrio me encanta porque es perfecto para echar una tarde con los colegas. También me acuerdo que me compré un té de burbujas (los de Taiwán me habían aficionado), desafortunadamente, este no me gustó nada. No era nada dulce y tenía un sabor bastante soso. A veces solo quiero regresar a Taiwán y comprarme uno.
El Gundam
Una de las cosas que más ganas tenía de descubrir de Yokohama era el Gundam Factory porque era un espectáculo temporal. A día de hoy, ya no existe. Se trataba de un robot Gundam a escala real (18 metros) que se movía. La entrada para verlo me pareció muy cara, así que, como hacían muchos otros japoneses y extranjeros, nos colocamos a un lado por fuera y esperamos a que se me moviera.

A las 16:15 comenzó a sonar música y el robot empezó a salir de su plataforma, dando un paso hacia delante, levantando el brazo y apuntando hacia el cielo. Reconozco que si esto lo hubiera visto recién llegada a Japón, me hubiera parecido algo increíble, pero a esas alturas, me pareció incluso un poco pobre, tal vez porque se movía muy lento.

Paseo marítimo
Decidimos caminar por el paseo marítimo para dar una vuelta, algo que no hice en mi primer viaje. Reconozco que fue un paseo muy agradable y relajante. En el camino vimos el Transatlántico Hikawa, un barco gigantesco. Nunca me he montado en uno, así que espero hacerlo en un futuro.

Justo al lado se encuentra el Muelle Osanbashi, un lugar que no vi en mi primera visita y creo que es una parada perfecta para un paseo. El muelle se encuentra en la parte de abajo, mientras que la parte de arriba se había vuelto un mirador de la ciudad de Yokohama. Muchas parejas iban vestidas con sus trajes de novios haciéndose una sesión de fotos. Un lugar que me gustó mucho, pero al que le falta sombra. Los días calurosos debe ser insoportable estar aquí.

Al salir de allí, llegamos al Aka Renga o los almacenes de ladrillo rojo. Nunca le vi nada especial a este lugar. Lo más interesante son los mercadillos que montan aquí. Ese día recuerdo que había muchísimas flores, no sé muy bien qué evento había.
Últimas horas en Yokohama
Nos quedaba poco tiempo aquí, pues poco a poco el sol iba desapareciendo. Seguimos paseando pasando por la Yokohama Landmark Tower. En esta ocasión no subimos. Le fui contando a mi pareja sobre las vistas y le enseñé las fotos de mi primer viaje, comentándole lo de récord Guinness con su (ex) ascensor más rápido del mundo.

Desde donde eché la foto había unos teleféricos que no sabía que te llevaban hasta el otro lado. Fue algo que me chocó mucho.
A los pies de la torre se encuentra el Velero Nippon Maru que ya estaba cerrado. Nunca había visto un barco de vela tan grande. Me hubiera encantado haber coincidido con el día en que despliegan las velas.

Desde allí teníamos también vistas de la noria del Yokohama Cosmo World, con su reloj indicando la hora. Fuimos hasta ella y estuvimos a punto de montarnos en su montaña rusa, pero al final no lo hicimos. En su lugar, nos compramos unos helados y nos sentamos a comerlos viendo la atracción. Si vuelvo en un futuro, esta será una de las cosas que haré sí o sí.
Finalmente, regresamos a Chinatown donde teníamos el coche. Volvimos a pasar por delante del templo Kuan Ti Miao, ya cerrado.
En nuestro camino de vuelta, paramos en un restaurante boliviano que no recomiendo. La razón es simple, no ponen los precios correctos (los ponen sin impuestos) y cuando nos fueron a cobrar, empezaron a sumarle un montón de gastos. Acabamos bastante molestos. Recuerdo también que pedimos salteñas para llevar (nada más llegar), así que nos llevamos unas tres a casa.
La comida de allí normal, pero las salteñas estaban deliciosas. Fue mi primera vez comiendo una y repetiría cien veces.

Así concluiría mi regreso a Yokohama. Un lugar que no le recomiendo mucho a un turista primerizo, pero sí a un grupo de amigos que quieran echar una tarde tranquila y llena de diversión.
El siguiente viaje lo haría sola a la prefectura de Saitama:
Japón día 36: el bosque de Totoro de Tokorozawa

