Japón día 26: la bahía de Matsushima

Isla Oshima en Matsushima

Quién me iba a decir a mí que este día acabaría viendo uno de los tres paisajes más bellos de Japón. También que acabaría dando un paseo en ferry y conocería algunos de mis lugares favoritos de Japón. Aquí te cuento mi viaje a Matsushima.

Rumbo a Matsushima

6 de noviembre de 2020

Nos levantamos a buena hora para poner rumbo en tren a la bahía de Matsushima. Habíamos leído en cientos de blogs que se trata uno de los tres paisajes más bellos de Japón, así que estábamos emocionados por descubrir cómo sería.

En tan solo 30 minutos en tren desde la ciudad de Sendai, nos plantamos aquí. Nada más llegar, nuestra primera parada fue la isla de Oshima. El acceder hasta ella ya nos hacía una idea de la belleza de este lugar. La isla se encuentra conectada a tierra por un precioso puente rojo. Desde allí se veía el agua de un azul verdoso sacado de un cuento de hadas.

Isla Oshima en Matsushima
Isla Oshima

Nos adentramos en la isla siendo los únicos allí. Fue un placer perderse entre sus caminos cubiertos de árboles rojos y también poder ver sus cuevas. Desde aquí pudimos observar la bahía y algunos de sus islotes. Tenía que reconocer que el lugar era mucho más bonito de lo que esperaba.

El viaje en ferry

Cuando salimos de la isla nos acercamos a comprar las entradas para un ferry turístico que daba una vuelta por la bahía. Para subir tuvimos que esperar bastante tiempo, pero fue emocionante. Me sorprendió que hubiera muchos japoneses a pesar de las restricciones por el corona.

Matsushima
Islotes de Matsushima

En cuanto partimos, me salí fuera a observar cómo nos alejábamos de la costa y nos adentrábamos entre los islotes. Aunque dentro del ferry iban dando explicaciones sobre cada uno de los lugares por los que pasábamos, sentí que no era necesario, ya que la belleza del lugar habla por sí sola.

El recorrido duró en torno a 50 minutos. Al terminar nos devolvieron al punto de partida. Esta fue sin duda mi parte favorita de este viaje. Si alguna vez venís a este lugar, os recomiendo el paseo en ferry.

La otra isla

Continuamos caminando por la costa hasta llegar al templo Godaido. Lo que me resultó más llamativo fue su puente el cual tiene agujeros desde dónde observar el mar a tus pies. Cruzarlo fue toda una experiencia. El templo en sí no era nada del otro mundo. Solo destaco las figuras de los animales del zodíaco que lo adornaban.

Templo Godaido en Matsushima
Templo Godaido

Al terminar nos acercamos a la otra isla a la que se puede cruzar: la isla de Fukuurajima. Para llegar hasta ella tenías que cruzar un puente de 252 metros de longitud. ¿Lo malo? Es de pago.

Ésta era mucho más grande que la isla de Oshima, bonita, pero no tanto. Creo que incluso pasamos menos tiempo, aunque era más grande. Lo que mejor recuerdo de este lugar fueron las vistas que se tenían de la bahía.

Isla de Fukuurajima en Matsushima
Isla de Fukuurajima

El templo de las cuevas

Al salir nos fuimos al templo Zuiganji, el más famoso de Matsushima. Para llegar hasta él tienes que atravesar un largo camino de cedros donde encuentras cuevas con estatuas budistas. Esta zona me pareció bastante bonita y muy mística. En cuanto al templo, cuando íbamos a entrar vimos que la entrada era muy cara, así que no lo hicimos (no me lo tengáis en cuenta porque en esta época era estudiante).

Templo Zuiganji en Matsushima
Templo Zuiganji

Comiendo gratis

Antes de continuar os tengo que contar algo. Con el corona, el gobierno japonés quiso incentivar el turismo (en plena pandemia). Para ello, se inventaron una promoción en la que te daban unos 3000 yenes a través de una app para gastar en tu viaje. Al principio no confiaba yo mucho de esto, pero quisimos probar.

Gyuutan Curry en Matsushima
Gyuutan Curry

Buscamos varios sitios para comer y decidimos probar la gastronomía local: lengua de vaca. Dimos con este restaurante y pedimos curry de lengua de vaca. No recuerdo muy bien el sabor, pero creo que estaba bueno. Al terminar, mostré el código de barras de dicha app y me hicieron un descuento saliéndome la comida gratis. No podía creérmelo.

Ilusionados con esto, decidimos aprovechar los 1000 yenes que nos quedaban. Fuimos a una tienda de recuerdos y compramos un dulce típico de aquí. Tras eso, volvimos a Sendai.

Dulces con vistas

Como nuestro bus nocturno salía tarde, decidimos refugiarnos en el mirador del edificio AER al cual habíamos ido el día anterior. Cogimos el paquete de dulces y nos los comimos observando la ciudad de Sendai iluminada de noche. Me encantó esta experiencia.

Con esto terminaría mi viaje a Matsushima y mi corta visita a la prefectura de Miyagi.

Pasaría mucho tiempo hasta que me volviera a ir de viaje. Esta vez sola:
Japón día 27: el templo taoísta de Sakado

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