Las cosas en Japón habían empeorado por culpa de la pandemia. Lo que me llevó a paralizar los viajes durante meses. Sin embargo, en cuanto los retomé, decidí irme lejos. Aquí te cuento mi viaje a Sendai.
La segunda estatua más alta de Japón
5 de noviembre de 2020
Cogimos un bus nocturno (como es habitual en mis viajes largos) con destino Sendai. Iba con muchísimas ganas de viajar porque hacía meses que no lo hacía. Además, visitaba una nueva prefectura, motivo más para estar ilusionada.
Nada más llegar al centro de la ciudad cogimos un bus con dirección a nuestro primer destino: la estatua de Dai Kannon. Lo más característico de esta colosal estatua es que es la segunda más alta de Japón después del Buda de Ushiku. En el autobús la veíamos asomar entre los edificios. Al contrario que el Buda de Ushiku que está en mitad del campo, esta Kannon se encuentra rodeada de carreteras y edificios lo que resulta en fotografías sacadas directamente del anime Ataque a los Titanes.

Una vez a sus pies no me resultó tan grande como esperaba. No sé si el color blanco tiene algo que ver con esto. Aprovechamos para dar un pequeño paseo por los alrededores para ver qué encontrábamos. Aunque no había mucho más.
Un santuario especial
Nuestra siguiente parada fue el santuario Osaki Hachimangu. Como eran casi las 10 de la mañana no había nadie. El santuario era curioso porque no se parecía a ningún otro que hubiera visto antes. Esto se debe a que su salón principal está recubierto de laca y pan de oro.

Lo que sí recuerdo bien son los alrededores del santuario. Recuerdo que había enormes vitrinas con toneles de sake.
El castillo de Sendai
Después del santuario pusimos rumbo al castillo, o mejor dicho, al lugar donde una vez estuvo el castillo. Se encontraba situado encima de una colina por lo que nos tocó subir algunas cuestas. Pasamos, además, por su impresionante muralla.
Para sorpresa nuestra, mientras subíamos, nos encontramos una estatua dedicada a Hasekura Tsunenaga. Este hombre fue famoso ya que con su misión diplomática llegó hasta España. Fue gracias a él que en Coria del Río (Sevilla) existen descendientes de japoneses que llevan hoy en día el apellido Japón.

Cuando finalmente llegamos a la cima de la colina, dimos con lo que ya sabíamos, no quedaba ni rastro del castillo. En su lugar había una estatua de Date Masamune montado a caballo. Pero para mí, lo mejor sin duda fueron las vistas a la ciudad. Además, podíamos ver también la Dai Kannon que se alzaba entre los pequeños edificios.

El mausoleo de Date Masamune
Poco tiempo después pusimos rumbo a nuestro siguiente destino. Tras pagar la primera y única entrada del día, accedimos al recinto: el mausoleo de la familia Date. Date Masamune fue un samurái del periodo Sengoku. Destaca por ser el primer señor que gobernó Sendai, conocido como «El dragón de un solo ojo» (独眼竜) porque estaba tuerto.

Reconozco que estaba muy bien cuidado, cubierto de naturaleza. Además, los mausoleos tenían ese aire particular y único al estar recubiertos de laca negra y colores llamativos. Creo que fue sin duda mi lugar favorito de todos los que vimos en Sendai.
Antes de volver al hotel paramos a comer curry en un Coco Ichibanya cerca de la estación principal. Con el estómago lleno, decidimos subir al mirador gratuito del Edificio AER. Allí teníamos unas vistas panorámicas de toda la ciudad.

Después de esto, agotada, me fui al hotel a dormir dando por finalizado mi viaje a Sendai.
La aventura en la prefectura de Miyagi no terminaba aquí. Al día siguiente veríamos uno de los tres paisajes más bellos de Japón:
Japón día 26: la bahía de Matsushima

