Indonesia día 5: subiendo a un volcán

El Monte Bromo desde el mar de arena

Jamás llegué a imaginar que viviría un día como este. Ver el amanecer en un país extranjero con volcanes de fondo y subir al cráter activo de uno de ellos. Este día lo recordaré por el resto de mi vida. Aquí te cuento cómo acabé subiendo a un volcán en el Monte Bromo.

La subida al mirador

8 de octubre de 2024

La alarma sonó a las 2:30. Nos costó bastante despegarnos de las sábanas porque habíamos dormido apenas unas 6 horas o menos. Las habitaciones continuas hacían mucho ruido y es que también se estaban preparando para la subida.

Salimos a las 3:12 con el objetivo de llegar a Seruni Point, el mirador más bajo de la montaña King Kong. Por el camino ya había gente a pesar de las horas. También muchos moteros que se ofrecían llevarnos, pero como íbamos super bien de tiempo, los rechazamos a todos.

He de reconocer que había leído que hacía mucho frío por la noche, pero llegué incluso a pasar calor. Llevaba una camiseta interior de manga larga, una camiseta de manga corta, una sudadera y unos guantes para los rayos del sol. A medida que caminábamos fui quitándome las prendas.

La caminata no fue excesivamente dura, pero algunas cuestas fueron agotadoras. No estoy en buena condición física así que sufrí mucho, especialmente en el último tramo que consistían en escaleras.

El amanecer

Tras hora y cuarto, llegamos a Seruni Point que estaba abarrotado de gente. Sabíamos que no íbamos a ser capaces de ver siquiera el amanecer, por lo que decidimos bajar a la última esquina antes del mirador. Aquí no había nadie, por lo que pudimos sentarnos en la valla y gozar de auténtica tranquilidad.

Poco a poco el sol fue apareciendo y el volcán iluminándose. Os juro que jamás he visto una escena tan maravillosa. Son de esas imágenes de fondo de pantalla o de panfletos que crees que jamás verás en tu vida.

Monte Bromo desde Seruni Point
Monte Bromo desde Seruni Point

Nos echamos muchísimas fotos hasta las 5:30 más o menos. Volvimos a subir al mirador esperando que se hubiera ido la gente, y aunque había menos, no podías observar el paisaje.

Bajando al volcán en moto

Pusimos rumbo al cráter. Estábamos agotados y temíamos perder mucho tiempo porque se tarda 2 horas en llegar desde el mirador. Nos pararon unas motos preguntando si queríamos que nos llevaran. Accedimos sin darle muchas vueltas.

Y ahí estábamos, bajando en moto unas cuestas empinadísimas con un volcán humeante de fondo. Luego nos metimos por el mar de arena en una escena como de película. Una experiencia que jamás olvidaré. Bajar de esta manera fue la mejor decisión que pudimos tomar y luego os contaré porqué.

Subiendo al cráter

Ahora comenzaba una parte dura: la subida. Los motoristas nos habían dicho que se tardaba unos 20 minutos, pero mi condición física es deplorable así que sabía que iba a ser más.

Comenzamos a subir por el camino de tierra hasta llegar a las escaleras que conducían a la cima. Desde aquí llegaba un olor a huevo cocido muy fuerte, por lo que sacamos nuestras mascarillas y comenzamos a subir.

Escaleras al cráter del Monte Bromo
Escaleras al cráter del Monte Bromo

Al final acabé tardando 30 minutos. Desde arriba escuchábamos los sonidos del volcán. Un ruido comparable al que hace un avión surcando el cielo. El humo se alzaba y apenas podías ver qué había en el interior.

Cráter del Monte Bromo
Cráter del Monte Bromo

Caminamos por el cráter echándonos fotografías mientras quedábamos maravillados. En una de estas, el viento cambió de rumbo y el humo nos llegó provocando que casi todo el mundo allí comenzara a toser. La mascarilla no servía de nada en esa situación.

Cruzando el mar de arena

Unos 25 minutos después, el cráter comenzó a llenarse de gente. Nosotros decidimos bajar porque queríamos llegar al hotel a ducharnos antes de abandonar el pueblo.

La bajada por las escaleras fue un tanto horrible porque había demasiada gente. Ahora era cuando llegaban todos los jeeps de los que venían de los miradores. Por eso me alegré de haber bajado en moto, porque nos quitamos de encima las multitudes. No se podía ni bajar porque tenías que hacer fila en las escaleras. Yo me entretuve contando los escalones de mientras llegando a la cifra de 245. No sé si conté bien.

Vistas desde el Monte Bromo a Cemoro Lawang y los miradores
Vistas desde el Monte Bromo a Cemoro Lawang y los miradores

Una vez abajo los motoristas que nos habían traído seguían allí. Se ofrecieron a llevarnos al hotel, pero queríamos caminar por el mar de arena.

Pasamos al lado del templo Pura Luhur Poten y por la zona del parking de los jeeps. Por el camino veíamos a muchísimas personas montar a caballo. Muchos de ellos tenían el pelo teñido.

Templo Pura Luhur Poten del Monte Bromo
Templo Pura Luhur Poten del Monte Bromo

Atravesar el mar de arena fue fácil porque no hacía demasiado calor. Lo único malo fue que se me llenó las zapatillas y los calcetines de arena. El problema fue la subida al pueblo porque tuvimos que subir cuestas realmente muy empinadas. Si volviera a repetir la experiencia elegiría hacer la vuelta en moto. Aunque sí que recomiendo pasear un poco por esta zona.

El Monte Bromo desde el mar de arena
El Monte Bromo desde el mar de arena

La furgoneta a Probolinggo

Nos pegamos una buena ducha. Yo estaba para acostarme en la cama y no despertar en lo que quedaba de día, pero teníamos que coger una furgoneta que nos dejara en Probolinggo desde donde partía nuestro siguiente tren a Banyuwangi.

Llegamos al lugar desde donde partían. Eran las 9:10 y salimos con 8 personas costando 75.000 IDR por cabeza. Éramos todos turistas y estábamos todos para quedarnos dormidos de cansancio en cualquier momento. Cuando llegamos a la ciudad sobre las 10:30, el conductor nos preguntó a dónde nos dirigíamos. Al ver que todos íbamos a la estación de trenes, nos llevó directamente allí. Algo de lo que le estoy muy agradecida.

El tren a Banyuwangi

Como aún teníamos una hora hasta la salida de nuestro tren, decidimos ir a comer. Alrededor de la estación hay varios restaurantes. Buscamos algunas fotos y acabamos en este donde nos atendió un hombre muy simpático. El plato eran arroz con pollo y costaba tan solo 10.000 IDR e incluía bebida, pero como sabíamos que nos íbamos a quedar con hambre, le aumentado una presa de pollo más por 3.500 IDR. Recuerdo que el hombre no tenía cambio a la hora de pagar y nos perdonó parte del dinero. De verdad que sigo sin creerme cómo son los indonesios.

Tras ello, nos montamos en el tren que iba lleno de extranjeros. Viajábamos en Business y debo decir que hay bastante diferencia con la Ejecutiva. Solo había un asiento para dos y el aire acondicionado era, literalmente, máquinas de aire acondicionado puestas en el techo. Lo veo bastante bien para viajar, pero si vienes muy cansado del viaje, yo escogería los asientos ejecutivos ya que se pueden reclinar.

Asientos de clase business de un tren de Java
Asientos de clase business de un tren de Java

Llegamos unos 10 minutos tarde al destino, la estación de Ketapang. Allí compramos algunas bebidas y comidas y fuimos al hotel en Gojek.

En el hotel nos dieron indicaciones sobre el tour que íbamos a realizar al día siguiente al volcán Ijen y nos recomendaron lugares para comer y la forma más cómoda de llegar a Bali (Ubud).

Nos metimos rápido en la habitación y nos fuimos a dormir, aunque eran tan solo las 17:00. En ese momento me preguntaba, antes de cerrar los ojos, cuál de los dos volcanes me iba a gustar más.

Al día siguiente nos levantaríamos muy temprano:
Indonesia día 6: Ijen y su lago

Artículos recomendados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *