Los planes no salen siempre como uno lo planea. En nuestro cuarto día por Indonesia teníamos intención de subir a uno de los volcanes más impresionantes del país, pero al final cambiamos el plan. Aquí te cuento mi viaje al Monte Bromo.
Un viaje en tren
7 de octubre de 2024
Nos levantamos a las 5 de la mañana porque a las 6:45 salía nuestro tren con destino a Surabaya. No teníamos nada para desayunar, pero el hotel en el que nos alojamos nos dio de manera gratuita tostadas y café. Se puede decir que nos hizo el apaño. Al ser tan temprano, éramos los únicos desayunando en el patio interior del hotel, así que disfrutamos de la tranquilidad.
Nos despedimos por última vez de la ciudad de Yogyakarta paseando por la calle Malioboro, un lugar que me había gustado mucho más de lo que esperaba. En la estación no tuvimos problemas, sacamos rápidamente el billete y nos montamos en el tren. Volvíamos a viajar en clase ejecutiva en un trayecto de 4 horas. Salimos puntuales y llegamos puntuales.

Teníamos mucha ropa acumulada de los días anteriores, así que decidimos hacer una pausa en Surabaya y buscar un lugar donde poner una lavadora. Caminamos un poco por la ciudad metiéndonos en un barrio que parecía pobre, donde sus gallinas caminaban por las calles con libertad, pero cuya gente fue súper amable. En la lavandería que encontramos nos ayudaron a comunicarnos y nos dijeron que les dejásemos la ropa, que ellos se ocuparían de hacer todo el trabajo. Viendo que teníamos casi dos horas de espera, nos fuimos a comer.
Sintiéndonos como locales
Encontramos este sitio, un lugar donde se juntan varios puestos de comida. Pedimos Crispy Chicken Steak en uno de los puestos y un Jeruk Sunkist (bebida) en otro. Nos atendieron muy bien y nos trataron siempre con amabilidad. Nos echaron incluso una fotografía para su Instagram. Mientras comíamos, nos habló también una muchacha que hablaba inglés. Me encanta la gente de Indonesia, es sin duda la más amable que he conocido en mi vida.

Al terminar, nos despedimos de todos y fuimos a recoger la ropa. Le pagamos a la encargada (algo que me sorprende porque en muchos sitios no nos han pedido pagar antes sino después). Y con la ropa bien limpia, volvimos a la estación de tren de Surabaya.

Un viaje en coche
Contratamos un coche privado por la app de Gojek. Quisimos compartir con algún turista los gastos, pero no encontramos a nadie. El hombre fue amable con nosotros y nos llevó en un viaje de tres horas montaña arriba. En el trayecto veíamos el impresionante paisaje cargado de curvas en las que creíamos que íbamos a chocar en más de una ocasión. He de reconocer que se nos hizo bastante largo el viaje.
Al llegar a Cemoro Lawang, nos pararon en la entrada al Parque Natural y nos dijeron que debíamos pagar la tarifa: 220.000 IDR por cabeza. Aunque intentamos convencerles de que íbamos a pagar en otro momento, no pareció colar. Así que tuvimos que apoquinar el dinero. Tras ello, el conductor nos dejó en nuestro hotel.
El Monte Bromo
Hicimos el check in sin problemas. Nos dieron una habitación enorme de dos camas, sofá, tele del año catapún y otra habitación más con otra cama. Todo se veía antiguo y viejo, pero no le dimos importancia, queríamos salir a ver el famoso Bromo. Desde el hotel teníamos unas vistas espectaculares del volcán. No podíamos apartar los ojos.
Ver al anochecer allí fue una de las mejores experiencias que viví durante el viaje. No os podéis ni hacer una idea de lo increíble que es este lugar.

Teníamos intención de subir al cráter por la tarde, pero eran las 17:00 y temíamos que nos anocheciera estando allí, por lo que tuvimos que hacer un cambio de planes. Volvimos al hotel y cogimos una chaqueta (habíamos llegado en manga corta y hacía un poco de frío). Buscamos este restaurante que recomiendan mucho por las redes sociales y cenamos allí. Me pedí un Soto Ayam con un zumo de sandía. La sopa fue el peor plato que había comido hasta la fecha en Indonesia, mientras que el zumo de sandía estaba DELICIOSO. Era 100% natural.

Mientras cenábamos escuchamos un rezo musulmán de alguien con un micrófono desde su casa. Regresamos pronto al hotel y, tras cambiarnos de habitación porque se nos rompió el grifo de la ducha, nos acostamos a las 20:00 poniendo una alarma a las 2:30.
Al día siguiente vería una de las vistas más espectaculares de mi vida
Indonesia día 5: subiendo a un volcán

