Indonesia día 3: los templos Borobudur y Prambanan

Templo Borobudur de Yogyakarta

Yo tuve en la universidad una clase dedicada al patrimonio cultural de Asia. Recuerdo bien cómo fue la clase en la que me hablaron de estos dos lugares. Años después, tuve la suerte de visitar los dos en un mismo día. Aquí te cuento cómo fue mi viaje a los templos Borobudur y Prambanan.

Las carreteras de Java

6 de octubre de 2024

Nos pusimos en pie a las 4 de la mañana. Nuestro objetivo era llegar al templo Borobudur usando una furgoneta de la empresa Damri que salía desde el Banco de Indonesia, cerca de nuestro hotel. Apenas he leído sobre esta ruta en internet, parece bastante desconocida y eso que solo cuesta 19.500 IDR por trayecto. Aquí te dejo toda la información sobre este método ya que es el más barato que conozco.

Fuimos los únicos pasajeros durante todo el viaje, a pesar de esperar más turistas. Recuerdo que nada más salir (a su hora, por cierto) cortaron la calle para que pasara una maratón. Eran tan solo las 5:30, pero quedamos impactados al ver a tanta gente en la calle. Recuerdo que el conductor se bajó del coche a grabar a los corredores.

Finalmente, tras 10 minutos, nos pusimos en marcha. El trayecto fue una locura. El conductor adelantaba por el carril contrario. Llegamos a sobrepasar hasta ambulancias cuyos conductores fumaban de mientras. En el camino vimos también el volcán Merapi que era impresionante porque apareció de repente y lo teníamos muy cerca.

Llegamos a Borobudur

Nos dejaron en la estación una hora y media después. Se veía pobre sin nada, salvo unos bancos de piedra. Desde allí preguntamos por el bus que iba a Prambanan para asegurarnos del horario, porque sí, hay buses que conectan los dos templos aunque no he encontrado nada por los blogs de viajes, solo lo sabía por la web oficial.

Caminamos unos 15 minutos hasta el templo. Aunque eran las 7:30 y estábamos apuntados al tour de subida a la estructura a las 9:30, nos dejaron pasar dándonos un ticket para intercambiar más tarde por nuestra pulsera. Fue un alivio saber que no teníamos que esperar dos horas fuera.

Templo Borobudur de Yogyakarta
Templo Borobudur

Los terrenos del templo son gigantescos por lo que hay que caminar bastante bajo un sol abrasador.
El templo apareció de repente y mi primera impresión fue decepción. Para ser el templo budista más grande del mundo me resultó pequeño. Aunque esto fue solo una cuestión de perspectiva porque sí te ibas a una esquina donde ver dos lados, la cosa cambiaba.

Recuerdo que mientras caminábamos hacia él, el sol nos pegaba fuerte. Tras subir los escalones y verlo de cerca, podíamos apreciar muchos detalles que desde lejos no veíamos. Una vez arriba, nos sentamos en un banco de una esquina a contemplarlo a la sombra. Lo bueno de esa hora era que no había casi nadie.

Los museos de Borobudur

Como teníamos muchísimo tiempo aún, fuimos a los dos museos del templo. El primero fue el de navegación que parecía que estaba en ruinas. Había algunas pinturas antiguas interesantes, pero por lo demás… Viejo, vacío y casi sin información (la poca que había encima estaba en indonesio). El segundo museo era del propio templo con mucha más información, figuras y maquetas.

Al acabar, volvimos al templo y aprovechamos para echarnos fotos. Se había llenado bastante en comparación a unas horas antes. Mientras posábamos nos rodearon mosquitos de los que pican. Nos asustamos un poco porque eran negros con manchas blancas (la especie que porta el dengue), por lo que rápidamente nos echamos crema anti mosquitos.

Templo Borobudur en Yogyakarta
Templo Borobudur

Nos unimos al tour

Cerca de las 9:15 llegamos a la entrada y nos dieron finalmente nuestras pulseras junto con un ticket para intercambiar por una botella de agua y zapatillas, y un número con el guía que nos tocaba. Me dio la impresión de que no es tan estricto con los horarios o grupos como pensaba que iba a ser.

Tras cambiar el ticket, nos pusimos nuestras chanclas, más duras y de más calidad de la esperada (me esperaba algo blando y casi de papel). Después de eso, esperamos en una zona donde iban llamando a la gente por el número del guía que les tocaba.

Nos juntamos un grupo de unas 10 personas y fuimos acompañados de un guía muy simpático que hablaba en un inglés muy sencillo. Primero nos dio una explicación sobre la construcción del templo desde la colina. Nos habló de cómo estaba dividida la estructura, de dónde venía el nombre y cómo se descubrió. Hacía varias veces mención a que el museo británico posee algunas estatuas de Buda que se niega a devolver.

Subimos al Borobudur

Al llegar la hora, empezamos a subir. La escalada fue dura porque eran escalones muy altos y lo haces bajo el sol. Os recomiendo que llevéis paraguas. Nosotros portábamos uno que sacamos sin duda. Igualmente hay hombres que te rentan en el recinto.

Hicimos el tour de Bhumisambhara que habla de los distintos budas que existen y sobre la vida de Siddhartha. Todo esto es en el primer nivel. El tallado que rodea el templo es realmente precioso.
Al dar la vuelta empezamos a subir arriba del todo donde nos dejaron tiempo para nosotros. Aquí comencé a encontrarme realmente mal y tuve que quedarme en una esquina bebiendo Aquarius. Se me había nublado la vista y creía que iba a desmayarme. De verdad que os recomiendo que tengáis mucho cuidado con el calor que hace aquí.

Relieves del templo Borobudur de Yogyakarta
Relieves del templo Borobudur

Al empezar a encontrarme mejor, subí a la cima y me deleité con las vistas y las estupas. El templo es mucho más bonito por arriba que por fuera. Ves los volcanes a los lejos mientras estatuas de Buda están a tu lado. Eso sí, la visita se me hizo muy muy corta. Os recomiendo que bajéis a un nivel inferior para sacaros fotos con los relieves sin gente, ya que casi todos se quedan arriba.

Vistas desde el templo Borobudur en Yogyakarta
Vistas desde el templo Borobudur

Finalmente bajamos y nos montamos en uno de estos transportes que se ven en los campos de golfs, pero que es muy largo (no recuerdo el nombre). Nos llevó hasta el parking, al lado contrario de la entrada, pero a la vuelta nos llevó a la entrada. Al final salimos por allí buscando un sitio donde comer.

El viaje al siguiente templo

Comimos en este sitio donde solo había locales. Por tan solo 10.000 IDR me dieron una alitas de pollo, arroz y bebida. Muy muy barato.

Volvimos a la estación de autobuses y esperamos a que saliera el bus de las 12:30 al templo Prambanan. Solo éramos nosotros dos, dos turistas chinos y una local. El viaje nos costó 33.600 IDR. Tardamos una hora y media en llegar, y eso que había mucho tráfico. El conductor nos dejó en la misma puerta del templo, algo que le agradecemos bastante.

El increíble Prambanan

Pagamos la entrada, 400.000 IDR. No parecía que fuera un lugar donde hiciera falta reservar con antelación. Los terrenos son enormes y difícilmente se llenarían. Con la entrada nos dijeron que venía incluida una botella de agua, pero no supimos dónde se conseguía.

Llegamos al templo Prambanan que se alzaba de manera majestuosa. Se veía increíble. Aquí me pasó lo contrario del templo Borobudur, mientras que el otro me pareció pequeño cuando me lo imaginaba grande, éste me resultó grande cuando me lo imaginaba pequeño. Nos metimos en sus templos y vimos las diferentes estatuas que se albergan en el interior. Sinceramente, en ese momento, nos gustó mucho más que el Borobudur. Tal vez porque se veían más grande al tener más altura (ahora que escribo esta entrada meses después, creo que el Borobudur es mucho más bonito). La única pega es que estaba llenísimo de gente y hacía un calor horrible.

Templo Prambanan en Yogyakarta
Templo Prambanan

Seguimos caminando por el terreno y vimos los templos Lumbung y Bubrah, que eran muy normalitos. Finalmente llegamos al templo Sewu que guarda relación con la leyenda de Roro (la cual podéis leer aquí). Este lugar, aunque no ha sido reconstruido todavía en su totalidad, nos dejó sin palabras. Estábamos casi solos ya que la mayoría de personas no se van de Prambanan. Disfrutamos de la paz que nos otorgó este lugar (con alguna cucaracha dentro de la sala principal).

Templo Sewu en Yogyakarta
Templo Sewu

Charlando con indonesios

Como estábamos agotados, quisimos volver pronto al hotel. Sin embargo, nos dio sed así que decidimos parar en una tienda a tomar algo de beber. Allí nos encontramos un grupo grande de indonesios en la barra. Nosotros nos asomamos a mirar el menú. Mientras intentábamos averiguar qué significaba cada cosa, un hombre del grupo nos preguntó qué queríamos y nos explicó que era cada bebida. Nos recomendó una de azúcar de tamarindo, así que nos pidió ese por 10.000 IDR cada uno. Estuvimos hablando un rato y nos explicó que estaban de viaje de empresa y que venían de Yakarta. Fueron súper simpáticos con nosotros y llamaban a mi pareja «Mister F». Al final nos invitaron (aunque nos dimos cuenta después de pagar).

La bebida estaba muy buena y muy dulce. Nos refrescó bastante. Al terminar, seguimos hacia la salida. En el camino encontramos jaulas donde había varios animales como dos especies diferentes de ciervos, pavos reales, lo que parecían cervatillos y casuarios. Nunca había visto estos últimos, pero había leído que son las aves más peligrosas del mundo. Da pena que expongan a los animales en jaulas tan pequeñas sin tener ningún motivo, porque seamos sinceros, no pintan nada estando allí salvo entretener al turista.

Casuario en el templo Prambanan en Yogyakarta
Casuario en el templo Prambanan

Antes de salir, llegamos al Centro de Información donde nos dieron una botella de agua a cada uno y donde recogí mi panfleto en español. Justo aproveché para ir al museo que, al contario que el de Borobudur, este no tiene casi información en inglés.

Los buses urbanos

Tras pasar la salida atravesamos un gran mercadillo lleno de souvenirs, aunque no nos paramos a mirar porque estábamos agotados. Caminamos hasta la estación de buses de Prambanan esperando el bus 1A con destino a Yogyakarta. Aquí descubro que se puede pagar en efectivo (aunque el conductor no da cambio), aunque en la propia web oficial de la empresa dice que no se puede. El precio fue de tan solo 3.600 IDR.

Tras apenas dos minutos de espera, el bus aparece y nos montamos. Dentro del bus había un código QR que escaneamos con GoPay de la app de Gojek y pagamos así. En mi Instagram tenéis un vídeo de cómo lo hice. El sistema es igual a uno que usamos en Japón por lo que me resultó muy sencillo de entender.
Tardamos una hora en llegar a la parada Malioboro 3. Mientras tanto, descubrimos que había una especie de evento o festival por la calle. Estaba llena de gente.

Bus urbano de Yogyakarta
Bus urbano de Yogyakarta

Llegamos al hotel donde nos duchamos y encargamos pizza para cenar (para vosotros puede que sea muy raro, pero es que las pizzas en Japón no saben a nada y nos apetecía). Estaban más buenas que las de Japón, pero mucho peores que las de España. Con la barriga llena nos quedamos dormidos a las 20:00 dando así por finalizado mi viaje a los templos Borobudur y Prambanan.

Debo reconocer que al final el transporte de los templos nos costó en total 56.800 IDR en comparación a los 600.000 IDR que nos pedían algunos tours. Lo único malo es el horario.

Al día siguiente nos esperaba un viaje largo
Indonesia día 4: el Monte Bromo

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