Segovia era uno de los lugares que tenía en mi lista de sitios que quería visitar. Mi principal objetivo era conocer el alcázar, pues en mi Jaén, no había visto castillos como ese. Aquí te cuento cómo fue mi viaje a Segovia.
El acueducto de Segovia
4 de mayo de 2019
Este viaje formaba parte de un viaje burocrático a Madrid. Como íbamos a pasar varias noches allí, decidimos realizar un par de escapadas, siendo una de ellas a Segovia. No recuerdo cómo bien cómo llegué hasta allí, pero sí que mi primera parada fue el famoso acueducto.

Creo que es de conocimiento general para los españoles el saber sobre el acueducto de Segovia. Se trata del mejor conservado del mundo, con 2000 años de antigüedad. Aunque lo había visto millones de veces en fotografías y en la televisión, el verlo en persona por primera vez es sorprendente. Era mucho más grande y espectacular de lo que uno puede llegar a imaginar.
Las calles de Segovia
Tras echarme muchas fotografías con el acueducto, nos perdimos por las calles de la ciudad. El ambiente de este lugar me resultó mágico, tal vez porque se trataba del casco antiguo. Pasamos por delante de la Casa de los Picos, con su extraño diseño, también por la Iglesia de San Martín hasta llegar finalmente a la catedral.

No sé qué tienen las catedrales que me encanta verlas. Tengo que reconocer que no me resultó tan impresionante como otras que ya había visto antes, pero me gustó mucho su diseño. Nos sentamos un rato en la plaza de delante a refugiarnos de sol que empezaba a pegar fuerte y a admirar el edificio.
El alcázar
Finalmente llegamos al alcázar. Visto desde el lado de la ciudad no es tan bonito como uno puede llegar a pensar. Me atrevería a decir que parecía incluso pequeño. Compramos las entradas y accedimos a su interior. No había visto ninguna foto del interior así que desconocía qué era lo que podía encontrarme. Fue una auténtica sorpresa. El alcázar era una preciosidad.

La visita fue larga, visitando todas las estancias que parecían haberse detenido en el tiempo. Cargadas de cuadros, oro y elementos que te dejaban con la boca abierta. Recuerdo bien uno de los salones que tenía el techo dorado y decenas de figuras. También recuerdo bien la sala del trono con sus sillas que parecían bastante incómodas.
Si venís a Segovia recomiendo encarecidamente entrar al alcázar. Recomendado al 100%.

Al salir, bajamos hasta los pies de acantilado desde donde obtuvimos las famosas fotografías del castillo. Este lugar me enamoró.
Al regresar para volvernos a casa, pasamos por la parte de la muralla del alcázar, con las montañas aún nevadas al fondo. Así terminaría mi viaje a Segovia.
Segovia está en mi top de las ciudades más bonitas de España en las que he estado. Un lugar al que deseo volver con muchísimas ganas.
El siguiente viaje sería otra escapada desde Madrid:
España día 11: el casco antiguo de Toledo

