Durante mi segundo día en tierras asturianas, conociendo el norte de España, probaría la famosa sidra y visitaría lugares rodeados de naturaleza. Aquí te cuento cómo fue mi viaje a Mieres.
Probando la sidra
22 de julio de 2015
Salimos tarde este día, no recuerdo bien el porqué. Nuestro primer destino era el pueblo de Mieres, al sur de Oviedo. Vinieron a recogernos al hotel en coche y nos plantamos allí cerca del mediodía.
El pueblo tenía muchísimo encanto pues se encuentra rodeado de montañas. La arquitectura de sus casas, tan distintas al sur, me hicieron sentir como si estuviera en un cuento Disney.

Paramos en este restaurante que estaba cerca de la iglesia San Juan y de la escultura «El escanciador de sidra». Pedimos un popurrí de platos típicos del norte como zamburiñas a la plancha, pulpo a la gallega, chipirones… Mirando las fotos todo tenía buenísima pinta, desafortunadamente, no recuerdo nada el sabor que tenía.

Pero sin duda, el punto fuerte fue la sidra, muy típica de aquí. El camarero vino y la escanció delante de nosotros. Fue un espectáculo ver cómo el vaso estaba casi por los suelos y la botella por encima de su cabeza y aún así, no derramaba nada. Lástima que no sea muy fan del alcohol porque no me gustó nada. A mis compañeros les encantó.

Caminando por la naturaleza
Tras echar allí un buen rato, cogimos el coche para nuestro siguiente destino. Nuestro objetivo era conocer la Iglesia de Santa Cristina de Lena. Tras dejar el coche en un parking subimos andando hasta donde estaba.
Recuerdo que fue una caminata larga (probablemente fuera incluso corta). El tiempo no había mejorado en absoluto en comparación al día anterior, así que el cielo estaba nublado, como si fuera a ponerse a llover en cualquier momento. Sin embargo, las vistas de los campos verdes hacían que te olvidaras de todo lo demás.

La iglesia no me pareció gran cosa. En estos años de mi vida no apreciaba tanto la historia de los monumentos como ahora, así que el interior tampoco me impresionó. Yo había quedado enamorada de los paisajes que la rodean.
No recuerdo qué hicimos por la tarde, eran las 18:20 cuando volvíamos al coche. Solo recuerdo que esa noche acabé cenando en un chino probando por primera vez los jiaozi y el pollo agridulce.
Al día siguiente conocería los famosos Picos de Europa:
España día 3: los Picos de Europa y Oviedo

