China día 7: Los jardines y pagodas de Suzhou

Entrada al Templo del Bao'en en Suzhou

Siendo sinceros, no me esperaba nada de la ciudad que estaba a punto de visitar y consiguió sorprenderme muchísimo. Las pagodas de este lugar me dejaron con la boca abierta. Aquí te cuento cómo fue mi viaje a Suzhou, un lugar lleno de jardines y pagodas.

Viajando a Suzhou

10 de marzo de 2025

Como ya dije en mi anterior entrada, estuve a punto de no venir a esta ciudad porque mi cuerpo me pedía desesperadamente descanso. Esto conllevó a que me despertara tarde. Lo primero que hice fue coger un bus a la estación de trenes de Hongqiao. Me pasé el viaje preocupada porque no me lo habían cobrado en Alipay, pero solo fue porque se retrasó. Una vez allí estuve buscando una manera de comprar los billetes de tren. En las máquinas no me dejaban porque solo leían pasaportes chinos, así que me tocó ir al mostrador. Con enseñarle al hombre el nombre de mí destino en chino, me buscó el billete.

Tuve que esperar unos 30 minutos hasta que abrieran las puertas de embarque. En cuanto lo hicieron, pasé mi pasaporte por el lector y subí a mi segundo tren bala. Es increíble la cantidad de gente que viaja con billete sin asiento. Los ves a todos apelotonados en una esquina esperando a que se queden asientos libres.

La Colina del Tigre

Tras un viaje de 25 minutos llegué a mi destino. Lo primero que hice fue coger un metro hasta la Colina del Tigre. Aquí pasó algo curioso, hasta el momento me había encontrado a miles de personas en todos lados, pero aquí, al bajar del metro, no había absolutamente nadie. Me sentí relajada. No pensé que necesitaba tantísimo la paz y tranquilidad. Algo que estaba echando muchísimo de menos de Japón.

Canal de Suzhou
Canal de Suzhou

Al llegar a la colina quería comprar las entradas, pero solo se podía hacer a través de una app china que no se me abría porque mi internet era extranjero (VPN que me daba mi compañía y que no podía desactivar). Al final, una señora que trabajaba allí la compro por mí y le pasé el dinero a través de Alipay. Ella me dejó que le echara una foto al código QR de su compra y así pude entrar.

Debo reconocer que esta zona es preciosa, aún estando en marzo. Parece un laberinto que mezcla la naturaleza con la arquitectura china. Este lugar está muy relacionado con el rey Helü además de que aquí se encuentra su tumba. Fui viendo algunos de estos puntos hasta que llegué a su principal atracción turística: la pagoda del templo Yunyan. Había leído que era la torre inclinada de China, pero no creí que fuera tan exagerado. A simple vista se ve claramente cómo de inclinada está.

Pagoda de la Colina de Tigre de Suzhou
Pagoda de la Colina de Tigre

No sé qué tenía exactamente, pero me tenía embobada. Me senté en un banco y me puse a apreciarla. Las pagodas me gustan mucho y esta me gustó incluso aún más, tal vez porque se veía vieja y llena de años.

El jardín humilde

Salí del parque pasando antes por un jardín chino. Con los árboles marchitos no pude apreciar bien la belleza de este lugar. Mi siguiente destino fue el Jardín del administrador humilde o como lo llamo yo: el jardín humilde. Sé que Suzhou tiene varios jardines considerados patrimonio de la humanidad, pero decidí escoger este por ser el más famoso (y según mi amigo, el más bonito).

Fideos Fengzhen de Suzhou
Fideos Fengzhen

Antes de entrar, hice una parada para probar uno de los platos más típicos de esta ciudad: los fideos Fengzhen en este sitio. Siendo sinceros, el plato estaba bueno, pero es como un ramen japonés sosillo. La carne estaba muy sabrosa, eso sí.

Con la barriguita llena compro mi entrada y accedo al famoso jardín. Estuve recorriéndolo en torno a una hora. Si os doy mi más sincera opinión, fue decepcionante. Me pareció un jardín asiático normal de los miles que he visto ya. No sé si fue porque al verlo en invierno estaba todo marchitado o si fue por la increíble cantidad de gente que lo visita que hace moverse por aquí un suplicio. También he de añadir que nunca he sido muy fan de los jardines, así que no me impresionó.

Jardín del administrador humilde de Suzhou
Jardín del administrador humilde

Debo destacar que había otra cosa en el jardín que capturó mucho más mi atención. Desde uno de los estanques, a lo lejos, se apreciaba una enorme pagoda que tenía apuntada en mi lugares para ver. En principio no pensaba visitarla, pero se veía tan grande que decidí ir a verla.

El templo Bao’en y su enorme pagoda

Fui andando hasta el templo que me llevó en torno a quince minutos para finalmente ver la increíble pagoda. El templo Bao’en, curiosamente, es gratuito. Había pagado durante todo mi viaje tantas entradas que no me lo creía. Entré por su gran puerta y caminé hasta los pies de la pagoda. Creo, no lo he confirmado con números, que es la pagoda más grande que he visto en mi vida.

Entrada al Templo del Bao'en en Suzhou
Entrada al Templo del Bao’en

Como ya he dicho, siempre me han gustado las pagodas y, sin duda, esta me mantuvo con la boca abierta. Si a eso le sumamos que este templo está casi vacío, para mí es un lugar imprescindible para visitar. En serio, os lo recomiendo muchísimo.

Las pagodas gemelas

Después de esta visita cogí el metro hasta otra pagoda, o mejor dicho, otras pagodas. Mi objetivo era conocer las pagodas gemelas del templo Luohan. Normalmente en los templos hay una única pagoda, pero este es de los raro que tiene dos.

Pagodas gemelas del templo Luohan en Suzhou
Pagodas gemelas del templo Luohan

Tras pagar la entrada, que fue de apenas 8 yuanes (¡baratísimo!) entré en un pequeño jardín donde había mucha gente echando fotografías y es que entre la pagoda y ellos había un cerezo en flor. Aproveché yo también para sacar unas bonitas fotos. En el segundo jardín ya estaban las dos pagodas. Me parecieron enanísimas después de haber visto la anterior. Aunque he de reconocer que eran igualmente bonitas. Pero sin duda, lo que más sorprendió fueron los restos arqueológicos que databan de distintas dinastías y estaban expuestos en vitrinas alrededor del jardín.

Cena tranquila

Para esta hora ya iba atardeciendo. Tenía intención de ir a ver la Puerta Pamen, pero reconozco que estaba bastante cansada, así que decidí volver mejor a Shanghái. Compré mi billete de tren en la taquilla y abordé sin problemas. Cuando llegue a la estación de Hongqiao, descubrí que había demasiado tráfico. El bus que me iba a llevar a mi hotel se acabó retrasando una hora. Cuando finalmente llegué a la residencia, compré algo en la tienda de abajo donde tanto el dependiente como otro hombre me empezaron a hablar en chino. Parecían interesados en conocerme (en el buen sentido) como si nunca hubieran visto a un occidental.

Por la noche quedé con mi amigo que vivía cerca. Pilló un taxi que nos llevó a una zona de hostelería preciosa llamada Panglong Tiandi (蟠龙天地). Había sido inaugurada hacía poco, así que todo estaba nuevo y limpio. Os recomiendo ver algunas fotos porque describirlo no le haría justicia. Por allí cenamos curry en un indio.

A la vuelta paramos en su residencia, donde nos pusimos a jugar al ping pong en la zona de juegos. También echamos cuentas porque le debía dinero de todas las reservas que me había hecho. Tras eso, me fui caminando hasta mi hotel y me dormí en cuanto toqué en la cama

El siguiente día sería mi último en China:
China día 8: ruta gastronómica por Shanghái

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