Singapur día 2: Little India, barrio musulmán y Chinatown

Templo Sri Vadapathira Kaliamman de Singapur

Durante mi segundo día de viaje por Singapur me enfoqué en conocer los barrios más famosos, Little India, el musulmán y Chinatown. Por si eso no fuera poco, acabé conociendo el famoso casino de Marina Bay.

Madrugón

3 de octubre de 2024

Me desperté en torno a las 6 de la mañana, siendo aún de noche. No tenía sueño, tal vez porque estaba emocionada por el viaje. Como mi pareja no parecía querer levantarse, decidí irme sola. En cuanto me vestí, salí a las calles que estaban casi desérticas. Cogí un bus de dos pisos y me subí al de arriba. Me puse a escuchar música y a disfrutar del paisaje de la ciudad tan distinto a lo que estoy acostumbrada.

Cuando llegamos a Little India y quise bajarme en mi parada, no me dio tiempo a bajar y me cerraron las puertas en la cara. No me quedó más remedio que bajarme en la siguiente.

Mi primer templo Hindú

Mi primer templo de Singapur, que fue a su vez mi primer templo hindú, me dejó sin palabras. El templo Sri Vadapathira Kaliamman destacaba por su entrada llena de figuras coloridas. Estuve a punto de no entrar porque solo había gente rezando, pero le eché ganas, me quité los zapatos y calcetines y, tras lavarme los pies, entré para descubrir cómo sería por dentro. Estaba lleno también de figuras e imágenes.

Templo Sri Vadapathira Kaliamman de Singapur
Templo Sri Vadapathira Kaliamman

Como no entiendo nada de la religión hinduista, me resultaba todo muy extraño. Como si fuera algo incluso cómico o infantil, pero todas las personas que había allí rezaban con muchísima devoción. Me entraron ganas de conocer más sobre esta religión y poder sentir lo que ellos sienten cuando ven esas imágenes. Al abandonar el templo volví a lavarme los pies y caminé por Little India.

Little India

Vi otros dos templos más (Sri Srinivasa Perumal y Sri Veeramakaliamman), pero no llegué a entrar a ninguno de ellos. También vi la mezquita de Abdul Gafoor (a la que me quedé con ganas de entrar porque era preciosa por fuera) y el templo budista tailandés Sakya Muni Buddha Gaya con una estatua de Buda de 30 metros de altura.

Templo Sakya Muni Buddha Gaya en Singapur
Templo Sakya Muni Buddha Gaya

Este barrio lo sentía como muy local, puede que fuera la hora, pero solo había indios por aquí (y alguna rata). Era la única extranjera. Lo último que vi en este barrio fue la Casa Tan Teng Niah que estaba un tanto desgastada.

Casa Tan Teng Niah en Singapur
Casa Tan Teng Niah

Pasear por estas calles a esa hora me hizo ver también cómo los comercios despertaban y abrían poco a pocos sus puertas. Cerca de las 9:00 ya empezaba a verse más animada.

Barrio musulmán

La siguiente parada fue el barrio musulmán el cual lo sentí mucho más falso y comercial, como si fuera complemente dirigido al turista. Había muchísimas tiendas de souvenirs. Aquí me compré por 3 SGD el imán de Singapur. Tras eso, me eché varias fotos con la Mezquita del Sultán, la cual se veía preciosa. No pude verla por dentro ya que abría a las 10 y eran las 9, por lo que me quedé con las ganas.

Mezquita del Sultán de Singapur
Mezquita del Sultán

Después de este barrio fui en dirección al centro. Hice varias visitas como Chijmes y el Parque del fuerte Canning donde encontré una cola larguísima de casi 30 personas para echarse una foto en el famoso túnel. Fui para intentar echarme una, pero en cuanto vi la gente, hui inmediatamente. No me merecía la pena echar allí toda la mañana por una sola foto.

Fort Canning Tree Tunnel de Singapur
Fort Canning Tree Tunnel de Singapur

Al salir del parque, el cual era bastante bonito y agradable, llegué a la antigua comisaría de policía de Old Hill Street con su preciosa fachada de colores, y al muelle Clarke.

Comisaría de policía de Old Hill Street en Singapur
Comisaría de policía de Old Hill Street en Singapur

Chinatown

Finalmente llegué al barrio chino, mucho más animado que los dos anteriores (puede ser también por la hora) donde vi la Mezquita Jamae y el templo hindú Sri Mariamman.

Templo y Museo de la Reliquia del Diente de Buda en Singapur
Templo y Museo de la Reliquia del Diente de Buda

Sin embargo, el punto fuerte de este sitio fue el Templo y Museo de la Reliquia del Diente de Buda. Aunque es gratuito, las mujeres deben ir con las piernas y hombros cubiertos. Si no tenías con qué taparte te prestaban. Dentro se estaba llevando a cabo una ceremonia en la que todos recitaban al unísono sutras mientras unos monjes los dirigían y tocaban instrumentos. Debo reconocer que el templo por dentro me pareció precioso, un lugar imprescindible en Singapur.

Interior del Templo y Museo de la Reliquia del Diente de Buda en Singapur
Interior del Templo y Museo de la Reliquia del Diente de Buda

Justo al salir di con unos hawkers lleno de gente. Contacté a mi pareja quien había hecho el mismo recorrido que yo, pero varias horas más tarde, y decidimos vernos allí. Aquí me pedí por 5 SGD un Laksa y mi pareja un Char kway teow por el mismo precio. El mío no estaba mal, pero le faltó un poco de sabor. Me gustó mucho más el plato de mi pareja.

Laksa en Singapur
Laksa en Singapur

La verdad es que en este momento me daba cuenta de que Singapur no era tan caro como la gente lo ha pintado siempre. Durante todo el viaje he llegado a comer muy barato.

La maqueta de Singapur

Al terminar, mi pareja quiso visitar el templo de Buda así que entramos. Al salir nos dirigimos al museo gratuito Singapore City Gallery donde encontramos una enorme maqueta de la ciudad de Singapur. Allí vimos algunas futuras construcciones que se harán al lado del Hotel Marina Bay Sands, las cuales creo que le quitarán encanto a las vistas de la bahía. Era un museo muy interactivo y curioso, centrado especialmente en la historia y los planes futuros de la ciudad relacionados con el medioambiente.

Maqueta de Singapur en el Singapore City Gallery
Maqueta de Singapur en el Singapore City Gallery

Nuestra siguiente parada era el mirador gratuito de CapitaSpring, pero al llegar descubrimos que el cupo de visitas gratuitas estaban al completo hasta el 15 de octubre. Como nosotros no teníamos reserva le preguntamos a la encargada y nos dijo que podíamos subir, pero teníamos que pagar 10 SGD, así que decidimos pasar.

Nos dirigimos entonces a la bahía y de camino acabamos en estos hawkers donde tomamos algo para refrescarnos porque hacía mucho calor. Yo me pedí, por 2.20 SGD, una bebida típica de Singapur llamada Bandung. Es como beberse un vaso de flores muy dulce. No fue de mi agrado.

Bandung en Singapur
Bandung en Singapur

El casino

Llegamos finalmente a la bahía y caminamos hacia el hotel. Entramos en su centro comercial que si lo comparamos con otros, no era tan espectacular ni lujoso como el Dubái Mall. Mi pareja quería ir al casino porque le interesaba ver cómo era. Nunca había estado en uno ni me interesaba, pero decidí acompañarle. Primero tuvimos que dejar nuestras mochilas en consigna (gratis). Tras eso, rellenar un formulario de entrada con nuestro pasaporte y pasar un control de seguridad donde se confirmaba nuestra identidad. La maquina no funcionó conmigo y me pidieron una tarjeta de identificación de mi país. Como me había dejado la cartera en consigna, tuve que mostrarle una fotografía de mi tarjeta de residencia de Japón que llevaba en el móvil. Aunque estaba caducada (era una vieja), sirvió.

Dentro estaba lleno de gente. Todo era tan lujoso que creía que en cualquier momento me iban a echar de allí por ir sin arreglar. Dimos un paseo por las mesas observando los distintos juegos. En algunas hacía falta una apuesta mínima de 100 SGD (otras no tanto). Aunque mi pareja quería probar por la experiencia, decidimos no apostar nada finalmente. Lo que sí hicimos fue tomarnos un Milo (Colacao) y café en las máquinas gratuitas. Nos sentamos en una máquina tragaperras y charlamos un rato. De verdad que me pregunto cómo no nos echaron de allí.

Salimos del casino poco después y, tras recoger la mochila, nos pusimos rumbo al Merlion por última vez. Allí nos echamos las ultimas fotos del viaje y le dijimos adiós a la bahía.

El famoso (y no tan caro) Chili Crab

Cogimos un bus de dos plantas de vuelta al hotel. Hicimos primero una compra para el día siguiente. Fuimos a dejarla y después salimos a los hawkers del día anterior. Queríamos probar el Chili Crab antes de marcharnos del país.

Nos pedimos finalmente este plato que costó 55 SGD (invitó mi pareja) y nos dieron un barreño con agua y pañuelos. Finalmente nos llegó el cangrejo y no sabíamos ni por dónde empezar. Aunque había leído que no era picante, este sí que lo era. Tal vez fuera porque el lugar no era para turistas sino para locales, de ahí también el precio. Estaba bueno, pero no tan bueno como esperaba. Eso sí, te pones perdido, por lo que no recomiendo llevar ropa bonita para comerlo.

Chili Crab de Singapur
Chili Crab

Con la barriga llena regresamos al hotel a descansar. Así acabaría mi viaje a Singapur pues al día siguiente solo nos dirigiríamos al aeropuerto a coger un avión con destino a Indonesia. Si te interesa leer sobre esa aventura te recomiendo que hagas click en el siguiente link: Indonesia día 1.

Mi reflexión

Singapur resultó ser un tanto diferente a como esperaba. Más pobre de lo que aparenta y menos moderno de lo que uno podría pensar. No es un lugar al que yo diga que quiero volver. La gente me pareció un tanto borde, aunque la comida muy buena y finalmente fue mucho más barato de lo que esperaba. En los hawkers he comido más barato que en Japón. Es curioso ver cómo las apariencias engañan.

FIN

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