Japón día 30: Aizuwakamatsu, la ciudad de los samuráis

Pagoda Sazaedo en el Monte Iimori de Aizuwakamatsu

Aizuwakamatsu (会津若松) es una ciudad conocida por su trágica guerra que dejó grandes figuras históricas para la posteridad. Fue también mi primer viaje pernoctando sola. Aquí te cuento sobre la historia de la ciudad samurái, mi primer día en Aizuwakamatsu.

Llegada a Aizu

1 de agosto de 2022

La ciudad de Aizuwakamatsu se encuentra en la prefectura de Fukushima, así que me tocó coger un bus de 4 horas por la mañana temprano para llegar hasta allí. Tengo que reconocer que se me hizo un poco largo, especialmente la media hora que hicimos de descanso.

Llegué finalmente a mi esperada Aizu, un lugar que llevaba queriendo visitar desde hacía años, pero que nunca encontraba la oportunidad. La ciudad se encuentra rodeada de campo y montañas, bastante aislada.

Kitakata ramen de Aizuwakamatsu
Kitakata ramen

Como eran cerca de las 12, hice primero una parada para probar el famoso Kitakata ramen típico de esta zona. Acabé en este restaurante que se encuentra justo al lado de la estación. Siendo sinceros, no fue la gran cosa. No soy muy fan del ramen y he probado muchos mejores.

La historia del Byakkotai, el cuerpo del tigre blanco

Al ser pleno verano hacía muchísimo calor, pero me armé de fuerza y caminé con destino al Monte Iimori. Este monte es famoso porque fue aquí donde ocurrió el suicidio del Byakkotai durante la guerra Boshin (1868 – 1869), ya que aquí se llevó a cabo una de las batallas más importantes. El Byakkotai era un grupo formado por veinte muchachos de dieciséis años que mientras estaban de guardia en el monte durante la batalla vieron humo procedente del castillo. Creyendo que las tropas enemigas se habían hecho con la ciudad, decidieron suicidarse con honor para seguir así a su señor. Solo uno de ellos sobrevivió y pudo contar la trágica historia. Lo que ninguno de ellos sabía era que no era el castillo lo que estaba ardiendo sino la zona circundante. 

Tumbas del Byakkotai en el Monte Iimori de Aizuwakamatsu
Tumbas del Byakkotai

Nada más llegar a los pies del monte me encontré con cientos de escaleras que tenía que subir. Había unas de pago, pero como soy muy tacaña, decidí subir con el sol dándome de frente. Reconozco que acabé bastante mareada.

Monumento al Byakkotai donado por Italia en el Monte Iimori de Aizuwakamatsu
Monumento al Byakkotai donado por Italia

Una vez en la cima se estaba muy a gusto porque había sombra. A lo largo de todo el monte pude ver estatuas y las tumbas de los jóvenes samuráis. En teoría también se puede el castillo, pero por más que miraba la dirección en el mapa, no lo veía por ningún sitio.

La pagoda más extraña de mi vida

Además de estos monumentos en el monte Iimori encontramos una de las pagodas más extrañas que he visto en mi vida. La Pagoda Sazaedo es una pagoda de madera construida en doble hélice, esto quiere decir que los visitantes suben hasta la planta más alta por un lado y baja por otro diferente. Por fuera se ve vieja, como si se fuera a caer en cualquier momento, pero reconozco que su interior es muy interesante. Es una visita que recomiendo encarecidamente.

Pagoda Sazaedo en el Monte Iimori de Aizuwakamatsu
Pagoda Sazaedo

Recuerdo que una vez estaba fuera, le pedí a varias personas, sí varias, si podían echarme una fotos. No me echaron ni una buena. Unas hacia el suelo, otras movidas, otras torcidas, otras donde no se ve la pagoda… es lo que más rabia me dio. El no tener una foto de recuerdo de este peculiar lugar. Desde ese día me prometí comprarme un trípode.

Interior de la pagoda Sazaedo de Aizuwakamatsu
Interior de la pagoda Sazaedo

La tumba de Kondo Isami

Con el sol abrasador, puse rumbo a mi siguiente destino, otro monte donde se encuentra la tumba de Kondo Isami. Ya había visitado la tumba con su cuerpo en Chofu y la tumba conmemorativa en Tokyo.

Este monte, al contrario que el de Iimori, estaba completamente vacío. Eso sí, muchísimos mosquitos que me picaron en los tobillos. No podía ni sentarme a descansar un momento. Después de subir un camino de piedra rodeado de naturaleza, llegué al templo Tenneiji que es un templo normal y simple. Muy cerca se encuentra la tumba de Kondo, donde dicen que se encuentra enterrada su cabeza, pero no está confirmado y yo tengo serias dudas sobre esto.

Tumba de Kondo Isami en Aizuwakamatsu
Tumba de Kondo Isami

No tiene grabado su nombre en la piedra porque temían que fuera destruida si el enemigo llegaba hasta allí durante la guerra, en su lugar tiene escrito: 貫天院殿純忠誠義大居士, un nombre honorífico que resalta su lealtad. A su lado, más reciente, se construyó otra tumba conmemorativa a Hijikata Toshizo.

El encontrarme ahí delante, sola, sin ruidos, fue una de las experiencias más top que viví en esta ciudad.

El castillo Tsuruga

Para este momento me encontraba bastante cansada. Había subidos dos montes con un sol horrible, así que decidí pasarme cerca del castillo de la ciudad antes de poner rumbo a mi hotel. ¿Sabéis algo curioso? No veía el castillo por ningún lado. Sé que suena raro sabiendo que los castillos japoneses son altos y que además, en esta ciudad no hay edificios grandes, pero es que no lo veía.

Llegué hasta los muros y atravesé sus fosos y seguía sin ver siquiera su tejado. No fue hasta que atravesé su jardín cuando me lo encontré. No es tan impresionante como otros castillos que he visitado, pero estaba completamente sola viendo cómo el sol se escondía en el horizonte e iluminaba el castillo.

Castillo Tsuruga de Aizuwakamatsu
Castillo Tsuruga

Me senté allí delante a pensar en la increíble historia de la ciudad y sobre cómo me sentía parte de ella.

Antes de que se me hiciera de noche, llegué a mi hotel desde donde sí podía observar el castillo a lo lejos y las montañas que rodean la ciudad.

Aún me quedaba otro día en la ciudad y lo usaría para ver museos:
Japón día 31: Saito Hajime y Aizu

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