Indonesia día 7: vacaciones en Ubud

Mercado callejero de Ubud

Había planeado el viaje a Indonesia al detalle, pero solo la isla de Java. Tenía intención de dejar Bali para la improvisación y tomármelo como si fueran unas vacaciones. Aquí os cuento mi primer día en Ubud.

Un desayuno tranquilo

Yo creía que nos levantaríamos temprano y aprovecharíamos el día, pero nada más lejos de la realidad. Me despertaron a las 10:00 porque la noche anterior no habíamos pagado la habitación del hotel ya que la muchacha no sabía usar el datáfono. Total, con las migrañas en los ojos fui a pagar a recepción. El encargado era un chico muy simpático. Me contó que tenía un hermano viviendo en Japón y que estaba muy interesado en el país. Me preguntó si quería algo de desayunar, así que le pedí un crepe de plátano y un zumo de papaya 100% natural. Volví a mi habitación, pero mi pareja quería seguir durmiendo, así que me bajé sola a desayunar.

Desayuno en una casa balinesa de Ubud
Desayuno en una casa balinesa

No sabéis la sensación de libertad que sentía. Nos estábamos alojando en una casa tradicional balinesa junto a una familia. Desayunábamos en el patio interior, en pleno silencio, con el ruido de una cascada de una pecera de fondo. Fue un auténtico gustazo. Al terminar, subí a la habitación y me volví a dormir porque seguía agotada.

Comiendo carne wagyu

Cuando nos levantamos descubrimos que habíamos perdido toda la mañana. No nos importó mucho porque sabíamos que necesitábamos ese descanso. Nos vestimos y buscamos algún sitio para comer. Paseamos por una de las calles comerciales del pueblo que estaba repleta de puestos de souvernirs. Como era pequeña y estrecha, parecían que las tiendas te atrapaban. Lo único malo es que por aquí pasaban las motos, lo cual le restaba encanto.

Mercado callejero de Ubud
Mercado callejero

Llegamos a la calle principal, donde se encuentran el Palacio y el templo del agua, buscando un restaurante que tenía apuntado. Se trataba de un lugar un poco caro, pero donde servían carne wagyu (carne japonesa de muy buena calidad). Me sentía rica en aquel lugar, pues tanto la decoración como el camarero fueron estupendos. Nos pedimos los dos una hamburgesa wagyu y algo de beber. Tardaron poco en servirnos. Debo reconocer que la hamburguesa estaba muy muy buena. No creo que fuera de wagyu real, porque he probado en Japón este tipo de carne y es otro mundo. A pesar de eso, estaba deliciosa.

Hamburguesa wagyu en Ubud
Hamburguesa wagyu en Ubud

El Palacio de Ubud

Al salir decidimos hacer un poco de turismo. Nos adentramos en el Palacio de Ubud que estaba abarrotado de gente. Fue agobiante porque cuando ves las fotos te imaginas un lugar lleno de paz y tranquilidad, pero es todo lo contrario. Aunque debo reconocer que este lugar tiene algo místico, tal vez porque fue nuestro primer lugar con arquitectura balinesa, lo cual nos dejó maravillados.

Palacio de Ubud (Puri Saren Agung)
Palacio de Ubud (Puri Saren Agung)

Luego fuimos al Templo del Agua, pero en vez de entrar (ya que es caro y pequeño), decidimos meternos en un bar con vistas al templo. Desde allí nos tomamos algo de beber disfrutando de las vistas. Debo reconocer que el templo es muchísimo más bonito a como había visto en fotografías.

Palacio del agua de Ubud
Palacio del agua de Ubud

En la misma calle donde se encuentran estos dos sitios había muchos vendedores de entradas para ver los espectáculos nocturnos de danza balinesa que se llevan a cabo en los templos. Había mucho por donde elegir, pero yo quería ver la danza Kecak, que se realizaba con fuego. Por 100.000 IDR nos compramos cada uno su entrada.

Después de eso, fuimos al templo Pura Dalem Ubud, del había leído que tenía curiosas estatuas de Rangda, la diosa de los demonios. Sin embargo, ya era tarde y estaba cerrado. Por lo que pusimos de vuelta rumbo al alojamiento, parando en tiendas para mirar algunos souvernirs.

Pura Dalem Ubud
Pura Dalem Ubud

El espectáculo de fuego

La casa tenía piscina así que decidimos darnos un chapuzón. Hacía muchísimo tiempo que no me bañaba en una piscina, por lo que me relajé y disfruté sin tener que preocuparme de nada más. Qué sensación de paz. Ahora sí que sentía que estaba de vacaciones.

Como se acercaba la hora del espectáculo, nos vestimos y nos dirigimos al templo Pura Puseh, el cual estaba muchísimo más lejos de lo que esperaba. Aunque llegamos con mucho tiempo de antelación, nos sorprendió ver que ya había gente que se había quedado con los mejores sitios. Por suerte, el nuestro tampoco estaba mal.

Aguardamos con ganas a que empezara. De repente, comenzaron a salir un montón de hombres sin camiseta y se sentaron alrededor de una hoguera. Entonces, comenzaron a cantar al unísono. En el panfleto que nos habían dado con la entrada, te explicaban de qué iba el espectáculo y la historia que contaba. Gracias a esto, puedes seguir mejor el hilo de los acontecimientos, porque solo cantan en indonesio.

Danza balinesa Kecak en Ubud
Danza balinesa Kecak

Poco a poco comenzaron a salir otros actores que danzaban alrededor de la hoguera. Te contaban la historia del secuestro de una princesa y la batalla contra el rey demonio para rescatarla. Esperaba cansarme pronto, pero no fue así. Se me hizo bastante amena. En cuanto terminó, salió otro hombre portando una especie de caballo. Entonces, saltó por encima de la hoguera pisándola. El fuego salió disparado hacia los espectadores. No me quise imaginar lo que tendría que doler pisar las ascuas con los pies desnudos. Estuvo haciéndolo durante cinco minutos. Cuando terminó, se sentó en el suelo esperando algunas propinas. Así terminaría la danza.

Cenamos en el hotel

Como no sabíamos qué hacer, no teníamos hambre y seguíamos un poco cansados, decidimos comprarnos algo para comer y cenar tranquilamente en casa. Los restaurantes aquí cierran temprano, por lo que fue la mejor opción. ¿Os acordáis de que había visto unas pipas de sabores en Yogyakarta? Pues me compré las de sabor leche. Hacía tiempo que no comía pipas, era un sabor que extrañaba. Estas no llevan sal por fuera, y por dentro tienen un regustillo a leche. Debo reconocer que estaban muy buenas.

Acabamos cenando y acostándonos pronto porque al día siguiente haríamos turismo por Ubud.
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