Por primera vez visito Indonesia sin tener ni idea de lo que se me venía encima. Si tuviera que definir Yakarta con una palabra elegiría: caos. Un tráfico realmente horrible. Aquí te cuento mi viaje a Yakarta.
Llegada a Indonesia
4 de octubre de 2024
Hago una pequeña recapitulación porque por la mañana andábamos en Singapur. Indonesia era la segunda parada del viaje. Si quieres conocer cómo fue mi paso por este pequeño país, te invito a leer esta entrada.
Continuemos: Cogimos un avión de Singapur a las 10, aunque salió finalmente con retraso. El viaje duró hora y media. Al llegar, el aeropuerto estaba completamente vacío. Sacamos nuestro visado siendo casi los únicos que lo hicieron y atravesamos los controles muy rápido. De verdad que parecíamos los únicos en el aeropuerto.
Al salir teníamos dos opciones, un bus urbano de 80.000 IDR que nos dejaba a media hora del hotel o pillar un Grab (Uber). Miramos precios en la app que nos decía que costaba 300.000 IDR, pero nos resultaba más cómodo ya que no perdíamos tiempo en ir al hotel para luego volver al centro. Me dio por mirar también, para comparar, la app Gojek y encontramos un coche a tan solo 150.000 IDR. Encima la app nos dio 28.000 IDR de descuento por usarla por primera vez. Así que pillamos este.
Resultó ser muy sencillo ya que, tanto Grab, Gojek y otras empresas parecidas, tienen su propio espacio asignado en el aeropuerto. Allí le dijimos al encargado sobre la reserva que habíamos hecho por el móvil y se encargó de todo.
Llegó nuestro coche al cabo de unos minutos. El chico no sabía hablar inglés, pero no fue un impedimento. Nos llevó derechitos al hotel. Al usar la autovía de pago (19.500 IDR), recogió el ticket del peaje y nos lo dio para que se lo añadiéramos al precio final. Fue muy legal.
Al llegar introdujo el precio final en la app para que pudiéramos verlo también. En total fueron 152.500 IDR, le dimos 200.000 pero nos devolvió 37.000 porque no tenía más cambio. Le dijimos que no pasaba nada y nos bajamos.
El hotel de Indonesia
Hicimos el check in en el hotel y, al pagar en efectivo, nos devolvieron 10.000 más de lo previsto. Fue aquí donde nos dimos cuenta de que suelen redondear el dinero, ya sea para bien o para mal, algo que veríamos durante todo el viaje y a lo cual nos acostumbramos.
La habitación del hotel estaba bastante bien, aunque todo se veía viejo: la puerta no se abría, el dispensador de gel no funcionaba, el agua no salía del todo caliente…

Como teníamos hambre pensamos en ir al restaurante del hotel, pero al ver los precios tan altos decidimos pasar. Para que os hagáis una idea, un plato costaba 80.000 IDR, ni en Singapur. Así que decidimos salir a buscar algún sitio barato.
Paseo por Yakarta
Pusimos rumbo a la estación Gambir mientras conocíamos la ciudad. Nos pareció un lugar pobre, de tráfico caótico y suelo sucio.
Cuando queríamos cruzar, veíamos que no había pasos de cebra, y cuando los había, no había semáforo para el peatón. Nos costó acostumbrarnos a esto. Nos pegábamos a los locales y cruzábamos cuando lo hacían ellos.
Aunque en Indonesia no hay tanta humedad como en Singapur, el sol pega muy muy fuerte. Lo cual es horrible.

Cuando llegamos a la estación lo primero que hice fue recargar el monedero de GoPay que tenía dentro de Gojek. Este monedero me serviría para pagar los autobuses urbanos, lo cual es muy cómodo. Esto lo hice en un Indomaret.
Decidimos comer en este sitio. Nos ayudaron a pedir dándonos recomendaciones de comida indonesia. Yo me pedí un mie ayam baso (fideos con pollo y surimi de res) por 42.000 IDR y mi pareja un Nasi Goreng BBQ por 43.000 IDR. La sopa del surimi estaba buena, pero los fideos no mucho. En cambio el Nasi estaba muy bueno. De beber nos pedimos un té de limón y un Es Cendol. Esta bebida era también típica de Singapur. Fue un sabor curioso, pero no muy de mi agrado.

Al salir me acerqué a la máquina de billetes a imprimir los del tren del día siguiente. Solo tuve que escanear el código de barras del móvil y seleccionar los billetes que quería imprimir. Tardé menos de un minuto, fue muy rápido, fácil y cómodo. Aquí te dejo una guía para usar los trenes de Indonesia.

Los monumentos de Yakarta
Fuimos al primer monumento de la ciudad: Monas. Una gran torre con forma de antorcha. Aquí hacia muchísimo calor porque no había ni un solo árbol. Tengo que reconocer que fue bastante difícil pasear tranquilos por aquí. En estee terreno vimos que estaban grabando una película y observamos a un hombre saltar de encima de un coche con una voltereta. También vimos a muchísimos militares porque parecía que iba a llevarse a cabo un evento.

Aunque queríamos subir al mirador, eran ya las 15:00, justo había cerrado. Por lo que decidimos continuar hasta la Mezquita Istiqlal, la más grande del Sudeste asiático.

Al llegar nos dijeron que ese día estaba cerrado al turista (era viernes) por lo que nos quedamos con las ganas de ver su interior. Justo enfrente está la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, a la que entramos. Su exterior era más bonito que su interior, el cual es vacío y pobre si se compara por ejemplo con la impresionante catedral de mi Jaén.

Nos quedamos un rato allí sentados, aprovechando que había aire acondicionado. Cuando decidimos salir descubrimos que había dispensadores de agua bendita. Me hizo mucha gracia.
El último monumento que vimos fue el Monumento a la Liberación de Irian Occidental que se encontraba cerca. Tengo que reconocer que la visita a Yakarta me resultó pobre, tal vez porque no pude entrar a sus dos monumentos estrella: Monas y la mezquita.

La vuelta
Volvimos andando al hotel y paramos a comprar en un Indomaret algo para comer y beber. Al salir, unos niños se acercaron a nosotros pidiéndonos dinero. Fue la primera vez que vi a un niño haciendo eso. Muy duro.
Llegamos al hotel y descansamos. Como no quería salir, mi pareja bajó a un McDonald’s que teníamos al lado y me trajo la cena. Con la barriguita llena, nos fuimos a dormir.
Al día siguiente madrugaríamos para movernos a la siguiente ciudad:
Indonesia día 2: la vida en la calle Malioboro de Yogyakarta

