Japón día 23: el templo de Narita y las calles de Katori

Distrito Sawara en Katori

Aunque el corona se estaba expandiendo mucho, eso no me quitó las ganas de seguir viajando. Al contrario, creía que ahora habría menos gente y podría disfrutar más de la tranquilidad de cada lugar. Aquí te cuento mi viaje a Narita y Katori.

La calle comercial

22 de marzo de 2020

Nuestro objetivo era echar la mañana en la ciudad de Narita, conocida por su aeropuerto internacional. En ella hay uno de los templos más importantes del país.

Llegamos en tren en menos de una hora (una alegría porque lo tenemos muy cerca). Fuimos caminando hasta el templo y pasamos por su calle comercial, que, a pesar de la epidemia, parecía muy animada. Esta calle me encantó porque estaba llena de tiendas de todo tipo: de comida, souvenirs, culturales… Además, tenían ese toque tradicional.

Al final de la calle se encontraba el Templo Shinjoji con una gigantesca puerta que nos daba la bienvenida. En esta zona había muchísima gente, mucha más de la que esperaba. Se notaba que era un lugar famoso entre los japoneses.

El templo del Monte Narita

Pasamos por la puerta y nos encontramos con dos estanques a cada lado junto a estatuas. Nos quedamos un rato observando las tortugas que tomaban el sol encima de las rocas. Después de eso subimos las escaleras y accedimos finalmente al templo.

El terreno era realmente enorme. No me podía ni imaginar lo grande que era ese lugar. Aunque la edificación principal es un tanto simple y aburrida, justo al lado hay una pagoda de cinco pisos llena de detalles y muy colorida. Creo que fue lo que más me gustó.

Templo Shinjoji de Narita
Templo Shinjoji

Decidimos pasear por el monte y seguir descubriendo el templo. Lo que no sabíamos era que en nuestro camino iríamos encontrando otras estructuras como la Pagoda de la Paz que se alzaba encima de una de las laderas. Tengo que reconocer que este templo me sorprendió mucho.

Pagoda de la Paz del templo Shinjoji de Narita
Gran Pagoda de la Paz

Vamos a Katori

Al regresar a la estación buscamos un tren que nos llevara a Katori. A día de hoy no sé porqué, pero Google Maps decía que no había trenes en esa dirección. Creíamos que era cosa del corona y que habían cancelado así los servicios. Sin embargo, al mirar las salidas de los trenes vimos que había uno. Nos pareció muy raro porque nunca antes nos había fallado Google Maps en Japón.

Sin pensarlo dos veces, nos subimos a ese tren. Llegamos en torno al mediodía. Lo primero que hicimos fue sentarnos delante de la estatua de Ino Tadataka, el primer japonés que cartografió con precisión un mapa de Japón. Allí comimos nuestros sándwiches antes de empezar a conocer la ciudad.

Estatua de Ino Tadataka en Katori
Estatua de Ino Tadataka

Justo al lado de la estatua se encontraba el santuario Suwa. Era un santuario pequeño rodeado de naturaleza. Lo que me dejó fascinada fueron las tallas de madera de dragones y otras figuras mitológicas.

Santuario Suwa en Katori
Santuario Suwa

El distrito Sawara

Finalmente llegamos al punto fuerte: el distrito Sawara. Se trata de una calle donde se conservan muchas casas de comerciantes de la época del período Edo (1603 – 1868) a lo largo del río Ono. Quedé impresionada pues me costaba creer que fuera mucho menos famosa que Kawagoe, pero cinco veces más bonita. Fue la parte que más me gustó de la ciudad.

Distrito Sawara en Katori
Distrito Sawara

Atravesando el río encontramos un curioso puente llamado Toyohashi que cada media hora echa agua. No era muy grande, pero tenía ese algo que lo hacía especial y único.

Puente Toyohashi en Katori
Puente Toyohashi

Seguimos viendo más templos como el santuario Yakasa. Poco tengo que decir de este pues era simple y pequeño. Sin embargo, no se podía decir lo mismo del templo Kanpukuji, uno de los más importantes de la región de Kanto dedicado a los maestros budistas. Su estructura de madera se veía increíble. Aquí también estaba la tumba de Ino Tadataka.

Templo Kanpukuji en Katori
Templo Kanpukuji

El último santuario de Katori

Nuestra ultima parada fue el santuario Katori Jingu que se encontraba bastante lejos. Al llegar nos encontramos con un precioso lago y un árbol de cerezo floreciendo. Era el primero que veía en mi vida así que estaba muy ilusionada.

En cuanto al templo, era muy distinto a los demás, especialmente por su tejado. Además, sus columnas estaban pintadas con colores vivos y llamativos como verdes o amarillo.

Santuario Katori Jingu en Katori
Santuario Katori Jingu

Con este templo acabaría mi viaje a Narita y Katori. Tengo que admitir que Katori me gustó especialmente por su distrito Sawara y suelo recomendarlo mucho más que otras ciudades con edificios antiguos.

Nuestra siguiente parada sería por varios pueblos y donde perdería mi móvil:
Japón día 24: Kofu, Yamanashi y Otsuki

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