Japón día 41: los acantilados de Choshi

Roca de perro de Choshi

Una vez vi por Twitter una publicación que hablaba de Choshi, desde ese día sentí muchas ganas de ir a conocer la ciudad. Poco después, mi pareja decidió regalarme un viaje allí por mi cumpleaños. Aquí te cuento cómo fue mi viaje a Choshi.

De camino a Choshi

26 de enero de 2025

Mi pareja y yo nos levantamos temprano para coger el coche. Al principio había muchísimo tráfico (hora punta), afortunadamente, poco después empezó a disminuir, también porque fuimos por carreteras secundarias rodeadas de campo.

Templo Enpuku de Choshi
Templo Enpuku

Cuando finalmente llegamos a la ciudad de Choshi, nuestra primera parada fue el templo Enpuku, el más famoso y el que siempre sale cuando buscas fotos en internet. Éramos casi las únicas personas. Se trataba de un templo típico budista, pero la pagoda y la estatua de Buda le daban un toque particular. En el salón principal se nos acercó un monje y nos dio a cada un amuleto de la suerte con una moneda de 5 yenes en su interior.

Aprovechamos también para ver algunos subtemplos anexos a este, pero no resultaron tan bonitos.

Una comida deliciosa

Estuvimos a punto de continuar con el trayecto, pero decidimos ir a comer primero. Al fin y al cabo, cuanto más nos alejásemos de la ciudad, más difícil nos sería encontrar algún lugar para almorzar.
A mi pareja le recomendaron este restaurante. Aunque fuimos y no estaba abierto todavía, ya había gente haciendo cola. Eso solo era una señal de lo bueno que era.

Kaisendon en Choshi
Kaisendon

Yo me pedí un kaisendon. Creo que jamás había comido tanto pescado y marisco en mi vida. El bol era gigantesco, con más de 10 tipos diferentes de ingredientes. Estaba delicioso. La sopa miso de pescado ha sido hasta la fecha la mejor que he probado. Qué gustazo dio comer en un lugar así. Rodando, volvimos al coche a continuar. Recuerdo que nos pasamos todo el trayecto hablando de la comida.

El faro

Nos acercamos a la parte de la costa a conocer las famosas formaciones rocosas de la época de los dinosaurios. Empezamos con la Roca de Milano. Siendo sincera, no me pareció gran cosa. Nuestra siguiente parada fue el faro Inubosaki. Antes de subir a él, nos pasamos por el Centro de Visitantes donde esperaba conseguir una de las geotarjetas gratuitas, pero no había nadie. Desilusionada, nos fuimos al faro.

Faro Inubosaki de Choshi
Faro Inubosaki

Lo primero que hicimos fue pasearnos por las salas de abajo para conocer más la historia del lugar. Lo más interesante fue ver lentes antiguas. También el sonido que emiten los faros en días de niebla. Creo que fue de lo mejor.

Finalmente decidimos subir al faro a través de unas escaleras de caracol estrechísimas. Era la primera vez que subía a uno. Desde arriba solo se obtenían vistas del mar, sin embargo, la experiencia fue el viento que hacía. Íbamos agarrados a la barandilla con la sensación de salir volando en cuanto nos soltáramos. Creo que jamás me había sentido tan insegura.

Tras bajar, volvimos a pasar por el Centro de Visitantes en el que nos dieron nuestras geotarjetas. La mujer que trabajaba allí nos estuvo explicando muchas cosas sobre Choshi y sus acantilados. Fue tan larga la explicación que tuvimos que cortarla porque se nos iba a hacer tarde.

Templos y santuarios únicos

El siguiente punto en mi lista fue el templo Mangan. Había visto una fotografía de su pagoda dorada y quería visitarla. Éramos los únicos visitantes aquí, así que pudimos pasear por sus pasillos con calma. Era un templo raro si lo comparaba a muchos otros. Me pareció incluso original.

Templo Mangan de Choshi
Templo Mangan

Tras este templo, nos metimos en mitad de unas carreteras de dudosa fiabilidad hasta que el camino desapareció. Continuamos caminando por el campo hasta llegar al Santuario Chobokuri Inari. ¿Qué tenía de especial? Un torii con un pescado. Jamás he visto nada parecido. Eran tan peculiar que tenía que visitarlo la primera vez que supe de él. El salón principal, en cambio, no era nada del otro mundo. Si tuviera que destacar algo más serían las vistas al mar.

Santuario Chobokuri Inari de Choshi
Santuario Chobokuri Inari

El Parque Geológico de Choshi

Continuamos nuestra aventura adentrándonos cada vez más en el parque geológico de la ciudad. Visitamos primero la Roca Sengaiwa, una de las formaciones rocosas más antiguas de la prefectura de Chiba. Estuvimos poco tiempo porque no había mucho más para hacer aquí y estaba chispeando un poco.

Roca Sengaiwa de Choshi
Roca Sengaiwa

Muy cerca se encontraba la Roca de Perro. Una curiosa formación que recuerda a este animal. Aquí nos hicimos varias fotos y aprovechamos para aprender cómo sacar los objetos del fondo para que salgan más grandes. Reconozco que nos salieron fotos espectaculares.

Roca de perro de Choshi
Roca de perro


Finalmente llegamos al último punto del día y el motivo principal del viaje: los Acantilados de Byobugaura. Si os soy sincera, me esperaba algo mucho más grande, no tan impresionantes como los acantilados de Moher en Irlanda, pero algo que me hiciera decir «guau». Desafortunadamente, no fue así. Eran muy pequeños. Por si eso no fuera poco, hacía un viento helado horrible. No podíamos estar ahí. Nos echamos algunas fotos y volvimos corriendo al coche a resguardarnos del frío.

Acantilados de Byobugaura de Choshi
Acantilados de Byobugaura

Así terminaría mi viaje a Choshi. Un regalo de cumpleaños maravilloso del que nunca olvidaré su comida.

El próximo viaje lo haría en verano, a un famoso festival:
Japón día 42: Hiratsuka y el festival de las estrellas

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