Nunca antes había estado en la prefectura de Gunma, por lo que cuando me dijeron de embarcarme a un viaje por este lugar, me lancé de cabeza. Mi viaje a Ikaho estuvo lleno de aventuras y sorpresas inesperadas, convirtiéndose en uno de los mejores que he hecho hasta la fecha.
Rumbo a Shibukawa
9 de febrero de 2024
Nuestro viaje comenzó temprano por la mañana. Íbamos en coche, escuchando música de todo tipo. Muy animados a pesar de ser un viaje de más de cuatro horas. Nuestro primer destino fue Shibukawa, una ciudad en la prefectura de Gunma, famosa por el anime de carreras callejeras Initial D. Lo primero que hicimos fue parar en la estación porque salía en la serie. Aquí vimos un poco de nieve, pues se encuentra muy cerca de las montañas.
Otro de los motivos por los que paramos en la estación, fue para ver una de las alcantarillas que están dedicadas a la serie Initial D. También aprovechamos para entrar en la tienda justo de delante, en la que tenían mucho material de la serie.
Poco después volvimos a coger el coche para hacer otra parada en D’z Racing Cafe Garage, una cafetería dedicada a los autos deportivos. Es un sitio muy curioso y que recomiendo si te gustan los coches. Aquí compramos flanes en vasos de Initial D.
Las escaleras de Ikaho
Finalmente llegamos al destino principal: Ikaho. Un pueblo famoso por sus baños termales. La primera impresión que me causó fue de asombro total porque estaba cubierto de nieve. Como andaluza que vive en ciudad, siempre que veo nieve me emociono. Lo primero que hicimos fue visitar la Villa del ministro del Reino de Hawaii, de entrada gratuita. Aunque había muchos turistas en el pueblo, la villa estaba vacía. Reconozco que no había mucho para ver porque no hay nada en su interior.

Después entramos en el Puesto de control de Ikaho, también gratuito, donde exponían muchísimos documentos de las aduanas y hasta armaduras samuráis.
Al salir, vimos la que se puede considerar la mayor atracción del pueblo: sus escaleras. Se tratan de unas escaleras de piedra de 300 metros de largo y con 356 escalones construidas hace más de 400 años. Se considera una de las tres grandes escaleras de Japón. Están flanqueadas por tiendas de souvenirs y baños termales. En total había 12 baños termales y seis ventanas a los lados de las escaleras para ver cómo fluye el agua termal.

Habíamos leído que se considera de buena suerte echarse una foto en el escalón que equivalga a la fecha de tu cumpleaños. Mi escalón era el 22 (22 de enero).
Creo que de todos los lugares a los que he ido de Japón, Ikaho lo sentí como muy japonés. Un lugar que recomiendo muchísimo.
Aguas termales
Subimos por las escaleras e hicimos una pequeña parada para comer en este restaurante. Probé el kakitama udon, aunque no me supo a nada.

Con la barriguita llena, seguimos subiendo las escaleras y encontrando las alcantarillas de Initial D. Llegamos hasta el final, donde estaba el Santuario Ikaho, todo cubierto de nieve. Nuestro viaje no acababa ahí, pues seguimos subiendo por una cuesta en la que apenas había turistas, ya que se alejaba del pueblo. Se podría decir que nos metimos por montaña hasta el Puente Kajika, del cual se dije que sirvió como inspiración para crear el puente que aparece en la película japonesa del estudio Ghibli «El viaje de Chihiro».

Una de las razones por las que me había metido por ese camino de monte, fue para llegar hasta la peor fuente de agua de Japón. Es el mismo agua que se usa en los baños terminales, con una tonalidad marrón por su alto contenido en hierro. No se recomienda beber más de 200ml al día. Si me preguntáis a qué sabe exactamente os diré que es como lamer una barra de hierro.

Para finalizar, llegamos al área de visualización de la salida de aguas termales, desde donde se obtiene todo el agua. Sinceramente, a una parte de mí le hubiera encantado probar los onsen. Había por las escaleras pediluvios, donde mojar los pies, pero como fui con medias, no pude probarlos.

El Monte Haruna
A partir de aquí comenzó una parte un poco locura del viaje. Nuestro coche era uno pequeño (los famosos kei japoneses) y no teníamos cadenas para la nieve. Aún así, cogimos y nos fuimos a subir por la montaña para visitar la última alcantarilla de Initial D.

El monte se llamaba Haruna, Akina en la serie. Su subida estaba lleno de curvas, lo que sirvió de escenario para las carreras callejeras en Initial D. La última alcantarilla se situaba justo en el punto donde empezaban las carreras.
Creo que jamás en mi vida había visto tanta nieve, por lo que me tumbé en ella para hacer un ángel de nieve. También comenzamos una pelea de bolas de nieve. De verdad que guardo muy buenos recuerdos de ese sitio.
Ya que estábamos, decidimos ver su famoso lago. Lo que no esperábamos, fue encontrárnoslo completamente congelado.

Tenía un par de lugares más para ver, pero tras el ver el camino, decidimos que iba a ser imposible con ese coche, así que dimos la vuelta para bajar la montaña.
Como era evidente, nos pusimos el opening de la serie y bajamos (siempre que cuidado), como si estuviéramos en el anime. Recuerdo grabar todo el trayecto, cuando de repente, se nos cruzó un enorme faisán por un lado de la carretera. Mi pareja ni lo vio, no me creyó hasta que le enseñé el vídeo.
Hicimos también una paradita en un mirador desde donde obtuvimos unas vistas espectaculares del pueblo y las montañas.

Templos cubiertos de nieves
Antes de ir al hotel, hicimos una parada en el Templo Housui, un templo taiwanés, sucursal del templo Fo Guang Shan, situado en la ciudad de Kaohsiung, Taiwán (en el que ya habíamos estado). Era enorme y estaba vacío. La entrada, al ser gratuita, nos animó a recorrerlo entero. Estuvimos conversando con una trabajadora de allí que nos explicó un poco la historia del templo.

A mí me encantó, porque tenía una esencia mágica, tal vez por su grandeza, por estar vacío y cubierto de nieve. También me llamaron mucho la atención unas estalactitas de piedra que estaban repartidas por los alrededores del templo. Desafortunadamente no pude encontrar, ni en internet, información sobre ellas. Me quedé con las ganas de saber si eran reales.

Por último, llegamos al Templo Mizusawa. Un templo muy japonés con una decoración preciosa, porque su rojo destacaba entre la nieve.

Agotados del interminable día, nos fuimos a nuestro hotel a descansar. Irónicamente, el hotel más barato que encontramos era un Love Hotel (el primero que probaba) y, definitivamente, el mejor en el que me he alojado en Japón. Grande, cómodo y con todas las facilidades.
Al día siguiente nos esperaba un día más relajado, pero de lo más inusual:
Japón día 38: el extraño museo y las tumbas de Takasaki

