Irlanda día 5: los acantilados de Moher

Acantilados de Moher

Quién me iba a decir que en este día descubriría no solo uno de los lugares más bonitos de Irlanda, sino uno de los más increíbles del mundo. Aquí te cuento cómo fue mi viaje a los acantilados de Moher.

Primera parada: Galway

18 de abril de 2018

En este día planeábamos visita la costa oeste de Irlanda, así que nos tocó madrugar mucho porque nos esperaba un viaje de más de dos horas. Para realizar esta excursión, contratamos un tour que partía a las 7:30. Íbamos en un bus unas 20 personas en total.

Durante el trayecto, nuestro guía nos iba contando algunas curiosidades de Irlanda (y de su vida privada). Yo solo recuerdo que quería que se callara pues no había dormido casi nada y esperaba echar una cabezadita durante el viaje.

Pasadas las 10:00 llegamos a nuestro primer destino: Galway. El guía nos recomendó un sitio para desayunar así que decidimos entrar a ese restaurante. Pedimos el desayuno típico irlandés y me pusieron: un café, dos rebanadas de pan, un huevo, beicon, salchichas y más carne que no sé decir qué era exactamente. Jamás en mi vida había desayunado igual. Al final este se convirtió en mi almuerzo.

Desayuno irlandés en Galway
Desayuno irlandés en Galway

A las 11:00 mis compañeros y yo decidimos hacer una visita express a la ciudad. Primero pasamos por delante de su catedral y aunque era de entrada gratuita, disponíamos de tan poco tiempo que finalmente no entramos.

Catedral de Galway
Catedral de Galway

Luego llegamos al Spanish Arch, unos restos de muralla. No me parece algo imprescindible de Galway, pero desde aquí teníamos el puerto. Nos sentamos un rato y tocamos las gélidas aguas del río Corrib que desembocan en el océano.

Spanish Arch de Galway
Spanish Arch de Galway

Recuerdo que a las 11:30 salíamos de Galway por lo que tuvimos que correr hasta llegar el autobús que nos estaba esperando.

El trayecto hasta los acantilados

Esta fue la parte que menos me gustó del tour. Supuestamente íbamos a ver algunos puntos interesantes de la costa oeste de Irlanda, pero todo consistió en ver monumentos desde el autobús en marcha. Pasamos por delante del castillo Dunguaire, por valles llenos de ovejas y por restos de algunos edificios antiguos. El guía solo se limitó a decirnos un par de cosas de los sitios y continuar su camino.

Sin duda, fue la peor parte del tour. Hasta este momento notaba que el guía solo quería acabar cuanto antes y no paraba de meternos prisa. Si no hubiera sido por lo que nos esperaba poco después, este hubiera sido sin duda el peor día de nuestro viaje.

Los acantilados

Cerca de las 13:30 llegamos a los acantilados de Moher y a partir de aquí todo fue un «wow» constante. El tiempo era malo, con fuertes vientos y a punto de ponerse a llover en cualquier momento, pero era todo increíblemente bello. Los acantilados son sorprendentes y te quitan el habla.

Acantilados de Moher
Acantilados de Moher

Mis amigos y yo los recorrimos enteros pasando por la torre de O’Brien, que aunque podías subir, decidimos no hacerlo por la cantidad de gente que había.

Acantilados de Moher
Acantilados de Moher

Recuerdo que nos deteníamos cada dos por tres para sacar alguna fotografía del paisaje. Nos llegamos a sentar en en el borde de los acantilados mientras observábamos las olas romper contra ellos. Unas vistas increíbles.

Acantilados de Moher
Acantilados de Moher

Después de esto fuimos al Centro de Visitantes donde cuentan un poco sobre la formación de estos acantilados. Poco después retomaríamos el camino de regreso, el cual se me hizo mucho más ameno y corto.

Jamás olvidaré lo que vi este día. Guardo los recuerdos de aquellos paisajes con mucho cariño.

El día siguiente sería uno mucho más tranquilo recorriendo los museos de Dublín:
Irlanda día 6: los museos de Dublín

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