En mi segundo día por la prefectura de Gunma, visité la ciudad de Takasaki. Aquí vi por primera vez una enorme tumba Kofun, una estatua gigante de Kannon y acabé probando una especialidad culinaria de esta ciudad. Aquí te cuento mi viaje a Takasaki.
El extraño museo
10 de febrero de 2024
Habíamos pasado la noche en Ikaho, en un habitación de hotel de lo más curiosa. Nos levantamos temprano y desayunamos antes de salir. Nuestro objetivo era regresar a casa haciendo algunas paradas en el camino. La primera de ellas fue el Museo de Juguetes, Muñecos y Coches. La razón por la que decidimos ir fue porque tenía una sección dedicada a Initial D.

Nada más llegar nos dimos cuenta de que no parecía un museo nada normal. Tras pagar la entrada (1000 yenes, pero tenía un descuento), entramos en lo que parecía un pasillo lleno de peluches de todos los tamaños y colores, especialmente ositos. La siguiente sección nos hizo bajar escaleras y teletransportarnos a la época Showa. Habían simulado una calle con tiendas en la que había literalmente de todo de la época (juguetes, cd’s, posters…). Llegamos a conocer a un cantante de la zona que estaba en la sección de muñecas japonesas.

Subimos a la planta de arriba y llegamos a la sección de coches antiguos. Como no me interesaban, me resultó un tanto aburrida. Lo más interesante fue ver algunos autos que parecían imposibles. Subimos otra vez a la siguiente planta y dimos con el apartado de Initial D. Había un Toyota 86 Trueno y habían imitado la tienda del padre del protagonista. A su lado, otro montón de coches. Diría que había en total más de 100, incluidos los de Formula 1 (acabo de confirmar que eran 115 en total).

Después salimos al exterior, todo nevado, que estaba dedicado al mundo del cine, con un montón de posters de películas occidentales y estatuas de Spiderman. También una casa del terror, aunque daba un poco de pena, y una calle llena de carteles de la ruta 66.
Entre las últimas zonas dimos con la sección de vinos y cervezas, y otra vez fuera, una zona militar, con tanques y cañones. Antes de terminar la visita, cogimos un muñeco chiquitito (parecido a los nenuco) que nos dieron con la entrada y nos sentamos a pintarlo en la sección que había para ello.
Al terminar, mi pareja se echó varias fotos en la imitación de la tienda de tofu de Initial D que había fuera. Os aseguro que este fue el museo más raro al que he ido en mi vida. Era literalmente de todo.
Las tumbas Kofun
Tras dos horas en el museo, nos fuimos a la ciudad de Takasaki. Nuestro objetivo era conocer las famosas tumbas Kofun, un túmulo funerario con forma de herradura. Era evidente que no podríamos ver la forma de la tumba, pero se podía apreciar en cierta manera. Os recomiendo que le echéis un vistazo en la vista satelital de maps.

La primera que fuimos a ver era la de Hachimanzuka. Al ser invierno, el césped tenía un color amarillento que, junto a las cerámicas y las piedras, daba un aspecto desolador. Casi no había gente, por lo que pudimos pasear tranquilamente por todo el terreno. También accedimos a su interior, en el que quedaban los restos del sarcófago.
Luego nos acercamos a la tumba de Futagoyama que no resultó ser tan impresionante como la otra ya qeu estaba cubierta de hierba, como si estuviera descuidada. Me hubiera gustado entrar al museo, pero no queríamos perder mucho tiempo porque aún nos quedaba el viaje de vuelta.
La estatua de Kannon
Volvimos a coger el coche hasta el templo Jigen-in, en que había una estatua de 41,8 metros de altura de Kannon. Me sorprendió ver una gran cantidad de turistas vietnamitas aquí. En cuanto al templo, es bonito sin más. La estatua no sorprende cuando has visto otras ciento de metros más altas. Al menos nos sacamos muchas fotos bonitas en su puente rojo.

Ya eran casi las 15:00 y como nos moríamos de hambre, acabamos en este restaurante. Me pedí un Tsukimi udon por 850 yenes si no recuerdo mal. De sabor era normal.

Antes de volver, leí que al usar el parking (de pago), te daban un postre en la tienda de recuerdos. Acabamos pidiendo la especialidad de la zona: yakimanju y un té. A mí no me gustó nada porque me resultó como muy quemado y amargo. Al final se tuvo que comer el mío mi pareja.

Con la barriguita llena, volvimos a coger el coche de vuelta a casa. En un trayecto de 2h y media con una parada en una tienda brasileña.
No sabéis las ganas que tengo de volver a la prefectura de Gunma. Es todo naturaleza y un montón de lugares desconocidos para el turista. A mi pareja también le gustó mucho y está deseando volver también.
El siguiente viaje sería a uno de los lugares más bonitos de Japón:
Japón día 39: el campo de nemophilas de Hitachinaka

