España día 9: Antequera y el Torcal

Peña de los Enamorados desde el dolmen de Menga en Antequera

Desde que era niña había escuchado hablar de los famosos dólmenes de Antequera. Viendo que era una excursión ideal desde Sevilla, reuní a un grupo de amigos para ir a la aventuras. Complementé mi viaje con senderismo por el Torcal. Aquí te cuento mi viaje a Antequera y el Torcal.

Los dólmenes de Antequera

17 de marzo de 2019

Como siempre, mi grupo de amigos y yo madrugamos para coger el coche y embarcarnos a un viaje de poco más de hora y media. Nuestro destino era el pueblo de Antequera. Supimos que ya andábamos cerca cuando empezamos a ver a lo lejos la Peña de los Enamorados, como también lo llaman: la cara del Indio. Mientras nos íbamos acercando, íbamos hablando de la leyenda que le da su nombre.

Tras dejar el coche fuimos al dolmen del Romeral. Siendo sinceros, no tenía ni idea de lo que iba a encontrarme dentro. Al entrar, nunca antes había visto nada igual. Era una cúpula empedrada perfectamente conservada. Recuerdo que el pasillo que conducía hasta ella era muy bajo y mi amigo, de casi dos metros de altura, tenía que ir encorvado.

Peña de los Enamorados desde el dolmen de Menga en Antequera
Peña de los Enamorados desde el dolmen de Menga en Antequera

Después fuimos a los dólmenes de Viera y Menga. En estos había muchos más turistas, tanto, que tuvimos que hacer cola para entrar al de Viera. Estos, en comparación al del Romeral, nos parecieron menos sorprendentes. Lo mejor fueron las vistas a la Peña de los Enamorados.

Subiendo al Torcal

Volvimos a coger el coche y pusimos rumbo a nuestro siguiente destino: El Torcal. Antes de abandonar Antequera, le echamos un vistazo a su Alcazaba, que sobresalía por encima de resto del pueblo. Me hubiera gustado visitarla, pero no teníamos demasiado tiempo.

Alcazaba de Antequera
Alcazaba de Antequera

Cerca de las 14:00 conseguimos llegar al Torcal. Estaba lleno de gente, mucho más de lo que me esperaba. Tras aparcar el coche, subimos andando hasta el Centro de Visitantes para empaparnos de la historia de este lugar. Lo malo de ver un lugar así, es que apenas le das importancia porque tus ganas de salir fuera a descubrir el exterior, es mucho mayor.

El Torcal
El Torcal

Qué decir del paisaje salvo que es una auténtica pasada. Aún pecando de repetitiva, solo puedo decir que nunca antes (ni hasta ahora) he visto un lugar como este.

Lo primero que hicimos mis amigos y yo fue comenzar con la Ruta Verde haciendo un pequeño desvío para subir a ver el fósil Amonite. Aunque no estaba señalizado, no fue difícil encontrarlo. Su nivel de detalle era increíble, ya que se veía claramente su forma original.

Vistas desde un mirador del Torcal
Vistas desde un mirador del Torcal

Sin embargo, lo que más atrajo nuestra atención fueron las vistas desde allí. Teníamos el paisaje y un pueblo a nuestros pies. Decidimos que era el lugar perfecto para comernos los bocadillos y reponer fuerzas antes de comenzar con la travesía.

Ruta Amarilla

Con las barriguitas llenas, recogimos toda la basura y nos volvimos a echar a la espalda nuestras mochilas. Reconozco que, aunque la temperatura es más baja allí, teníamos calor. Íbamos todos en manga corta.

Retomamos la ruta verde, pero aquí tuvimos un problema y es que, tomamos la ruta que nos dio la gana. Sé bien que hicimos tanto la verde como la amarilla, pero esta segunda no la hicimos entera. Nos centramos en adentrarnos por el paraje como si fuera una aventura, sin saber qué nos íbamos a encontrar en el camino.

Cabra montesa en el Torcal
Cabra montesa en el Torcal

De las cosas que más destaco fue la fauna. Nos cruzamos con una cabra montesa joven que descansaba encima de las rocas. También los caminos que llegaron a hacer muy estrechos, pero por los que te sentía super fresco.

No puedo destacar mucho más sobre la ruta de senderismo que hicimos. Solo que nos lo pasamos genial y acabamos enamoradísimos de este lugar. Al caer la tarde, volvimos a por el coche y regresamos a Sevilla cansadísimos.

Mi siguiente aventura sería lejos de mi Andalucía:
España día 10: el acueducto y el alcázar de Segovia

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