Este sería uno de los viajes más completos que había hecho en mi vida: dinosaurios, castillos, planetarium y una acampada en mitad del bosque. Quiero contarte un día muy especial para mí: mi viaje a Úbeda y Hornos de Segura.
Antes de nada, pido disculpas porque no tengo muchas fotos para enseñaros. Eché muchísimas, pero en ellas aparezco con mis amigos y no creo que sea buena idea subirlas.
Primera parada: Úbeda
19 de agosto de 2017
Partí este día por la mañana en un bus con destino Úbeda donde me encontraría a dos amigos míos. Fue un viaje rápido desde Jaén. Llegué en torno a las 13:00 a dicho pueblo donde me estaban esperando mis compañeros. Como era mi primera vez en Úbeda, mi amigo me hizo un tour rápido mostrándome la Capilla del Salvador y las impresionantes vistas a los olivos que había justo detrás, en un mirador.
Comimos por aquí, si no recuerdo mal, y nos preparamos para coger el coche. Lo llenamos de provisiones junto con las tiendas de campaña, pues nos esperaba un largo viaje.
Segunda parada: las huellas de dinosaurios
Tras unos cuarenta minutos de carretera, llegamos a las afueras de Santisteban del Puerto. Nuestro objetivo era conocer el lugar de descubrimiento de huellas de dinosaurios. Son un conjunto de 24 huellas del Triásico. Desde niña siempre había querido visitar este sitio, como buena fanática de los dinosaurios que soy, así que estaba muy emocionada.

Dichas huellas están en una especie de parque, junto a esculturas de dinosaurios con las que nos echamos unas risas. Os recomiendo ver la foto con esta música de fondo. Nos echamos muchísimas fotos con cada una de ellas, aprovechando también que éramos los únicos allí. Recuerdo también que. aunque ya eran las cinco de la tarde, hacía un calor horrible porque no había casi nada de sombra.
Tercera parada: el camping
Tras muchas risas y fotos graciosas, volvimos a coger el coche con dirección a un camping situado en la sierra, justo al lado del Embalse del Tranco de Beas. Recuerdo que tras hacer el checking, nos dijeron que la piscina cerraría en media hora. Sin montar las tiendas de campaña, fuimos corriendo a darnos un chapuzón.
Fue liberador bañarse en una piscina rodeada de tanta naturaleza. Sumado a que encima había poca gente. Cuando nos sacaron para cerrarla, fuimos a montar las tiendas de campaña. Iba a ser mi primera vez durmiendo en una, así que os podéis imaginar lo emocionada que estaba.
Cuarta parada: Hornos de Segura
Dejamos todo preparado y cogimos de nuevo el coche para visitar el último, y no menos importante, punto del día: Hornos de Segura. Habíamos reservado una visita nocturna a su castillo, el cual había sido convertido en un Centro de Observación Astronómica con un planetarium y un museo astronómico.
Vimos todas las salas del castillo, también una proyección en el planetarium. Reconozco que casi me quedo dormida en los puf, pues estaba agotada de tan largo día.
Desde el castillo, además, teníamos vistas de todo el embalse. Me sentía como si estuviera en el Lago Ness.

Al caer la noche, nos subieron a todos a la parte más alta del castillo para observar las estrellas. El guía, con un láser, nos iba señalando cada una de las estrellas y planetas. Fue increíble tumbarse allí para ver el cielo. También teníamos un telescopio con el que enfocamos a Saturno, jamás creí que fuera a verlo con mis propios ojos. Los anillos se veían super claros.
Si tuviera que destacar algo negativo, fue que justo ese día, el pueblo estaba de fiestas, así que estaban con música altísima y las luces encendidas. Fue una pena no haber disfrutado con tranquilidad.
Cuando terminamos, volvimos al camping a descansar. Recuerdo salir durante la noche y mirar al cielo. Nunca antes había visto un cielo más estrellado que aquel. Ni siquiera a la fecha en la que escribo esta entrada lo he llegado a ver. Miles de estrellas iluminaban el cielo. Daría lo que fuera por volverlo a ver.
Extra: el Charco del Aceite
Como no escribiré sobre lo que pasó al día siguiente, lo relataré por aquí. A la mañana siguiente, antes de volver a casa, hicimos una parada en el Charco del Aceite. Una piscina natural del Río Guadalquivir en mitad de la Sierra. Aunque hacía muchísimo calor, el agua estaba helada. No nos atrevimos a meternos. Fue una experiencia relajante y sorprendente, porque gracias a este viaje, descubrí que la provincia de Jaén es algo mucho más que olivos.

El próximo viaje, también con amigos, lo haría a la provincia de Málaga:
España día 5: el puente de Ronda

