Japón día 31: Saito Hajime y Aizu

Estatua del Byakkotai delante de la estación de Aizuwakamatsu

Tras un primer día agotador, pero muy interesante, quería seguir descubriendo la ciudad de Aizu, esta vez a través de sus museos. Aquí te cuento cómo fue mi segundo día en Aizuwakamatsu.

El castillo de Aizu

2 de agosto de 2022

No dormí casi nada durante toda la noche, no sé porqué. A las ocho ya andaba de pie mirando el castillo de Aizu desde mi ventana. Desayuné lo que había comprado la noche anterior y recogí todas mis cosas despidiéndome así de mi hotel.

Puse rumbo al castillo de la ciudad con la idea de verlo por dentro. Me pasé un rato viendo el foso que lo rodea y sus muros, de colores verdes intensos.

Castillo Tsuruga de Aizuwakamatsu
Castillo Tsuruga

Tras entrar en el castillo, fui pasando por todos sus pisos, los primeros hablaban sobre la construcción del castillo, los siguientes de la historia de la ciudad centrándose en la Guerra Boshin y las figuras históricas más importantes. En la última planta tenía vistas de la ciudad, aunque no era gran cosa.

Reconozco que leer de primera mano todo lo referente a la Guerra Boshin fue para mí increíble. Pude conocer más sobre el Shinsengumi y Saito Hajime, y sobre grandes mujeres como Niijima Yae y Nakano Takeko. Si no conocéis nada sobre ellas, os recomiendo muchísimo leer sus historias.

Estatua de Niijima Yae en Aizuwakamatsu
Estatua de Niijima Yae

La exposición del Shinsengumi

Justo durante ese verano se estaba llevando a cabo una exposición de Shinsengumi en el museo de la ciudad. Ha sido hasta la fecha, la exposición de esta milicia más grande y completa que he visto en mi vida. Pude ver la espada original de Hijikata Toshizo, ropa de Nagakura Shinpachi, pertenencias de Saito Hajime… Lamento si soy muy pesada con el Shinsengumi, pero es que me encanta todo lo relacionado con ellos.

Esqueleto de un plesiosaurio en el museo de la prefectura de Fukushima en Aizuwakamatsu
Esqueleto de un plesiosaurio en el museo de la prefectura de Fukushima

Lo que no me esperaba ver en el museo era una exposición de dinosaurios, con esqueletos enormes, como la cabeza de un Triceraptor. Es una pena que no se pudiera echar fotos.

Chincheta en la comida

Tras el museo, estaba muerta de hambre. Me puse a buscar en internet algún restaurante con buenas notas y encontré este. Era un lugar muy pequeño donde solo estaba atendiendo un hombre. Quitando a un cliente que se fue poco después de que yo llegara, pasé todo el tiempo sola. Me pedí un tonkatsu que venía acompañado de sopa de miso y verduras.

Tonkatsu
Tonkatsu

El filete estaba delicioso, ha sido de los mejores que he comido hasta la fecha. La sopa de miso era normal, sin embargo, venía con sorpresa. Cuando meneaba la sopa escuchaba un sonido raro, como metálico. Me puse a intentar pillar con los palillos lo que sonaba y saqué una chincheta. Así como os lo cuento.

Yo, amablemente, se lo dije al dueño y se puso a mirar por dónde había salido. Al parecer, encima de la barra, tenía varias chinchetas y una de ellas cayó justo en mi sopa. Si no la hubiera escuchado, me la podría haber tragado y acabado en urgencias. Por suerte, no pasó nada. El dueño me recompensó con un refresco y desde ese entonces nos pasamos todo el rato charlando, interesado en saber qué hacía una extranjera como yo en una ciudad tan poco conocida fuera de Japón.

Saito Hajime y más Shinsengumi

Con la barriguita llena, fui al Museo del Shinsengumi que estaba justo al lado del restaurante. Era un edificio muy pequeño de dos plantas lleno de artículos de revistas, fotografías… sinceramente, después de la gran exposición que había visto por la mañana, este museo fue soso y aburrido. No vi nada que no supiera yo de antes.

Tumba de Saito Hajime en el Templo Amidaji de Aizuwakamatsu
Tumba de Saito Hajime en el Templo Amidaji

Justo cerca se encuentra la tumba de Saito Hajime en el Templo Amidaji. El templo estaba en obras, pero tampoco parecía gran cosa. La tumba casi que pasa desapercibida porque está enterrado con el nombre que escogió cuando acabó la guerra: Fujita Goro. Me siento afortunada de haber podido visitarla.

Me hubiera gustado muchísimo haber ido también al último lugar donde resistió con los hombres del Shinsengumi antes de rendirse a las tropas imperialistas. No obstante, hacía un calor horrible y estaba muy cansada, decidí pasear por la ciudad poniendo rumbo a la estación de trenes, donde cogería mi bus de vuelta a Chiba.

Estatua del Byakkotai delante de la estación de Aizuwakamatsu
Estatua del Byakkotai delante de la estación

Creo que soy muy subjetiva, pero Aizuwakamatsu me enamoró. Su historia y su gente me ha tocado mucho. Cuando mi bus partió solo podía pensar en las ganas que tenía de quedarme allí una larga temporada. Sin duda, uno de mis lugares favoritos de todo Japón.

Mi siguiente viaje, os aviso desde ya, que también estaba relacionado con el Shinsengumi:
Japón día 32: la desconocida Nagareyama

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