China día 5: la muralla de Xi’an

Gran Pagoda del Ganso Salvaje de Xi'an

En mi quinto día recorriendo China visité la gran muralla de Xi’an, sus barrios más famosos y sus lugares de culto. Sin olvidar la gastronomía local. Esta ciudad se volvió una de mis favoritas de todo el país. Aquí te cuento cómo fue mi viaje a Xi’an.

El templo de la ciudad

8 de marzo de 2025

Dormí estupendamente pues estaba agotada del día anterior. Aunque desperté pronto, decidí hacer el check-out justo al último momento porque la noche la pasaría en un tren.

Lo primero que visité, tras dejar la mochila en el hotel, fue una calle comercial que se encontraba justo al lado de donde me alojaba. La calle estaba muy decorada con farolillos y además, tenía una gran puerta. Todas las tiendas eran de recuerdos y juguetes.

Templo del dios de la ciudad de Xi'an
Templo del dios de la ciudad

Lo que no sabía era que al llegar al final, se encontraba el Templo de la Ciudad. Era un templo realmente bonito cuyo salón principal tenía enormes estatuas a cada lado. Me sorprendió ver que las guías de viaje no lo recomendaban. Yo ni sabía que existía.

Caos en el barrio musulmán

La siguiente parada fueron las torres de la campana y el tambor. Admito que no son tan bonitas de día. Por la noche quedan completamente iluminadas haciendo que destaquen por encima de cualquier otra estructura. Aún así, me parecieron mejores que las de Pekín.

Tras eso, me adentré en el barrio musulmán. Debo decir que me esperaba una calle tranquila con una cultura muy de oriente medio, pero la verdad es que se sentía como una calle normal china llenísima de gente donde las motos se meten sin miedo y empiezan a pitarte. Todo los caminos están llenos de restaurantes y tienen muy buena pinta, pero pasear por aquí fue una auténtica pesadilla (tal vez porque era sábado).

Puerta Beiyuan del Barrio Musulmán de Xi'an
Puerta Beiyuan del Barrio Musulmán

Era un constante esquivar una marea de gente, recibir empujones, pitidos por doquier, motos que te van a atropellar, olores a veces desagradables,… sin olvidar a esos que escupen haciendo un ruido asqueroso.
Solo deseaba salir de allí corriendo. Puede que en otro día, que no fuera fin de semana, disfrutara más de este lugar.

La Gran Mezquita

Caminé hasta la puerta del barrio y, tras verla, me puse en camino a la Gran Mezquita. Tras pagar la entrada, que fueron 25 yuanes, entré sin saber muy bien qué me iba a encontrar. En un principio no tenía intención de entrar aquí, y menos mal que entré porque este sitio es totalmente imprescindible.

Gran Mezquita de Xi'an
Gran Mezquita

Lo que más debo destacar fue la increíble tranquilidad que había aquí en comparación al caos de la calle principal. Por otro lado, era una mezquita de lo más curiosa ya que presentaba elementos típicos de la cultura china, pero mezclada con la musulmana. Al contrario que otros lugares, los edificios no estaban restaurados, se veían viejos, pero creo que eso le dio un toque mucho más único y especial.

Recuerdo que coincidí con la llamada a la oración, así que vi cómo iban llegando los musulmanes para comenzar su rezo.

Comida típica

Cómo tenía hambre, fui en búsqueda de uno de los platos más famosos de por aquí: el Paomo (泡饃). Se trata de un guiso con pan picado y carne. Escogí este lugar al ver las buenas críticas que tenía. Estaba lleno de gente cuando llegué. Me sentaron en una mesa con otras muchachas, y tras una larga espera, me trajeron el plato.

Paomo en Xi'an
Paomo

La carne estaba deliciosa, hacía tiempo que no comía carne de ternera. Los trozos de pan y los fideos (que no sabía que llevaba) también estaban buenos. Sin embargo, tuve un problema con este plato. Empecé a sentir un hormigueo en los labios y por dentro de la boca. Al principio creí que era porque estaba picante, pero no lo era. Así que no sé muy bien qué llevaba para causarme eso. Como era un plato enorme, no pude acabármelo.

Una pagoda curiosa

Con la tripita llena puse rumbo a mi siguiente destino: la Gran Pagoda del Ganso Salvaje. Para llegar hasta ella caminé por un barrio comercial que estaba llenísimo de personas. Se notaba que era sábado. Destaco de entre ellas a un hombre que llevaba consigo un zorro blanco. Algo que me chocó mucho.

Gran Pagoda del Ganso Salvaje de Xi'an
Gran Pagoda del Ganso Salvaje

Cuando llegué a la entrada de la pagoda, decidí no entrar. La razón fue la cantidad de gente que había. No podía ni caminar por fuera, así que no quería comprobar lo abarrotado que estaría el interior. Me conformé con observar la pagoda desde un banco tranquila.

Problemas con la muralla

Mi siguiente parada fue la puerta sur de la muralla. Se veía espectacular desde lejos. Me acerqué hasta la entrada preparada para comprar la entrada, pero entonces descubrí que había un evento por el año nuevo chino que iba a durar hasta el día siguiente. Dicho evento consistía en varias decoraciones e iluminaciones en una parte de la muralla. Esto hacía que la entrada costara 100 yuanes. Lo malo es que no había nada de información en inglés, todo estaba en chino. Como tengo algunas nociones de chino pude enterarme de esto.

Puerta sur, Yongning, de la Muralla de Xi'an
Puerta sur, Yongning, de la Muralla de Xi’an

Vi en un mapa coloreado las zonas en la que estaban haciendo este evento, solo la parte sur. Como no quería pagar el doble del precio, decidí caminar hasta la siguiente puerta, ya que decían que mantenían el precio normal.

Reconozco que el camino fue muy bonito, rodeando las murallas. Sin saberlo, acabé llegando hasta el museo Beilin que se encontraba justo delante de una de las entradas. Decidí no entrar porque se me estaba haciendo tarde. Me acerqué en su lugar a la puerta de la muralla esperando poder entrar a un precio normal, pero resultaba que también por allí cobraban una tarifa alta.

Bosque de estelas (Museo de Beilin) de Xi'an
Bosque de estelas (Museo de Beilin)

Al final, entre el cansancio y el cabreo que llevaba, decidí volverme al hotel. Me había hinchado a andar para nada porque la siguiente puerta estaba lejos.

Al final volví a la torre del tambor y cené en un McDonald porque me apetecía algo occidental. Tras ello, volví al hotel a por mi mochila y fui directa a la estación de trenes. Una vez pasé los controles, subí a mi tren que iba medio vacío. En mi camarote solo había una mujer en la litera baja. A mí me había vuelto a tocar la litera de arriba. Con más habilidad conseguí subir a la primera sin problemas. En esa ocasión, el tren estaba un poquillo más sucio, pero nada grave.

Al día siguiente me levantaría en una nueva ciudad:
China día 6: la Montaña Púrpura de Nankín

Artículos recomendados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *