En mi siete años viviendo en Japón, nunca antes había estado en Kawaguchiko, pero en estos últimos meses he ido hasta varias veces a la semana. Aquí te quiero contar una mezcla-resumen de cómo ha sido mi viaje a Kawaguchiko en este tiempo.
El lago del Monte Fuji
miércoles, 22 de julio de 2026
Lo primero que hago es ir a la estación de Shinjuku para coger un bus que me deje en la estación Kawaguchiko. Hay días en los que el tráfico fluye y otros en los que llego hasta una hora más tarde de la prevista. Aunque me parece la forma más cómoda de ir, es verdad que a veces es exasperante.
Lo primero que hago nada más llegar, es ir al Lawson para ver el Monte Fuji y sacar la foto clásica. Había leído que habían tapado dicho conbini a causa de los turistas, pero solo está vallado para evitar que estos crucen la carretera sin mirar. Lo cierto es que se saca una foto de postal, si no fuera por los coches y la gente.

Después de eso bajo al lago y me maravillo con las vistas. Me encanta ir a este sitio porque te alejas del ajetreo de la ciudad y te adentras en la más pura paz. En este momento hago algunas actividades por el lago como kayak, lancha motora y bicicleta. También hay un barco turístico que te da una vuelta de veinte minutos, pero después de haber probado las otras actividades, se me queda muy flojo.
Las vistas desde el teleférico
Dicho esto, subo al teleférico que han vuelto a abrir recientemente. Si las vistas desde abajo del lago son bonitas, las de la cima son impresionantes. Si hay suerte incluso se puede ver el Monte Fuji. La verdad es que es un completo imprescindible si visitas este sitio.

Una vez arriba disfruto también del santuario del conejo y del kawarake nage, donde debes tirar un plato en mitad de una cuerda para que se te cumpla un deseo. La verdad es que me siento afortunada de poder ver estos lugares con mis propios ojos y encima que sea mi trabajo.

Al bajar voy a este restaurante a probar un plato muy típico de esta zona: el houtou, fideos udon, con muchas verduras, en una sopa de miso. Siempre que lo veo se me hace la boca agua, pero la verdad es que es un sabor muy soso.

Las flores del parque Oishi
Para finalizar me dirijo a otro de los puntos más famosos de este lago: el Parque Oishi. Para llegar hasta él cojo el bus. He tenido la suerte de poder verlo en dos momentos diferentes: durante las nemophilias y durante las lavandas. En las dos está hermoso, pero diría que las nemophilias ganan por goleada. Me recordó muchísimo a mi viaje a Hitachinaka. Lo mejor de este sitio es, sin duda, las vistas al Fuji.

Para terminar el viaje, echo las últimas horas en el parque de atracciones FujiQ. A día de hoy puedo decir que me he subido a la montaña rusa más empinada del mundo. Espero en un futuro poder hacerlo también en la montaña rusa con más giros del mundo.
Así termina mi viaje a Kawaguchiko. El próximo sería un regreso a Nikko:
Japón día 56: el lago Chuzenji y la cascada Kegon

