Parque Shirataki de Mishima

Mishima (三島市) es una ciudad ubicada a los pies del Monte Fuji. Conocida como la «Ciudad del Agua» debido a los múltiples ríos provenientes del deshielo de dicho monte que recorren sus calles. A lo largo de la historia japonesa tuvo mucha importancia por encontrarse en la antigua ruta Tokaido que unía Tokyo con Kyoto. Organiza tu visita con esta guía de viaje de Mishima.

Cómo llegar

Desde Tokyo: desde la estación de Tokyo o Shinagawa, cogemos el tren bala (Shinkansen) hasta la estación de Mishima. El trayecto dura 42 minutos y cuesta 4070 yenes.

Desde Odawara: desde la estación de esta ciudad, cogemos la línea Tokaido de la JR con dirección Numazu y nos bajamos en la estación Mishima. El trayecto dura 39 minutos y cuesta 700 yenes.

Mapa

Qué ver

Mishima es una ciudad perfecta para recorrer andando, exceptuando la zona del Mishima Sky Walk y las Ruinas del Castillo de Yamanaka que se encuentran a las afueras. Lo recomendable es recorrer sus ríos y hacer pausas para mojar los pies en sus estanques.

Parque Rakujuen (楽寿園)

  • 300 yenes
  • 9:00 ~ 17:00 (abril ~ octubre)
  • 9:00 ~ 16:30 (noviembre ~ marzo)
  • lunes cerrados

Este parque de 78.000 metros cuadrados fue construido en 1890 sobre un terreno de lava expulsada por el Monte Fuji hace 10.000 años. Su función original era ser la villa del príncipe imperial Komatsu Akihito (1846 – 1903). En él encontramos estanques y bosques naturales, un área de animales (pandas rojos, capibaras, alpacas…), dos santuarios, un templo y también un museo de historia local.

Entre los elementos nombrados destaca el Rakujukan (楽寿館), un palafito de madera con forma de casa de té al más puro estilo de los de Kyoto. Fue construido en 1890 y cuenta con más de 200 pinturas de la era Meiji (1868 – 1912). Justo delante se encuentra el estanque Kohama (小浜池) cuya agua proviene de la nieve derretida del Fuji.

Río Genbei (源兵衛川)

Este río surge del estanque Kohama y tiene un curso de 1,5 kilómetros, acabando en el estanque Nakazato Onsuichi. Durante el verano se pueden llegar a ver luciérnagas por él.

Parque Shirataki (白滝公園)

Parque Shirataki de Mishima
Parque Shirataki

Se dice que el parque debe su nombre, Shirataki (lit. «cascada blanca»), a que antiguamente el agua de manantial del Monte Fuji fluía hacia él como una cascada. También se puede apreciar la lava expulsada del Monte Fuji. Entre los puntos de interés están los retoños de Megumi (めぐみの子), muñecas con sensores que reaccionan cuando alguien se para frente a ellas, y echan agua potable mientras cantan «¡Arriba, arriba!».

Río Hasunuma (蓮沼川(宮さんの川))

Río Hasunuma y la estatua "el flujo del tiempo" en Mishima
Río Hasunuma y la estatua «el flujo del tiempo»

Este río surge del estanque Kohama del Parque Rakujuen, es por ello que también se le conoce como el «río del Príncipe». En su orilla encontramos la estatua «El flujo del tiempo» de Tsutsumi Naomi (「時の流れ」堤直美) y la estatua «lazos» de Yamada Shu (「絆」山田収).

Santuario Mishima Taisha (三嶋大社)

Jardín de ciervos Shinrokuen de Mishima
Jardín de ciervos Shinrokuen

Se desconoce la fecha de su construcción, aunque existen registros del santuario en textos antiguos de los periodos Nara (710 – 794 ) y Heian (794 – 1185). Aquí están consagrados dos dioses Oyamatsumi no Mikoto (protector de las montañas, los bosques y la agricultura) y Ebisu (dios de la buena fortuna). Se dicen que los que oren en este santuario obtendrán éxito empresarial y una cosecha abundante. La razón de lo primero es porque aquí rezaba Minamoto no Yoritomo (1147 – 1199), el primer shogun, para conseguir la victoria en sus batallas.

Dentro de sus terrenos encontramos el Jardín de ciervos Shinrokuen (神鹿園) los cuales proceden del santuario Kasuga Taisha de Nara. Estos ciervos se consideran sagrados, pues se piensan que son los mensajeros de los dioses.

Santuario Mitsuishi (三石神社)

La Campana del Tiempo del Santuario Mitsuishi de Mishima
La Campana del Tiempo del Santuario Mitsuishi

Antiguamente, a orillas del río Genbei, había una gran roca llamada Mitsuishi, sobre la cual se construyó este santuario para venerar al dios Inari. Tras un gran incendio en la época Tenmei (1781 – 1789) se consagró aquí también a una deidad protectora contra incendios. En los terrenos del santuario hay una campana (時の鐘) que marcaba antiguamente la hora durante el período Edo (1603 – 1868). Fue confiscada durante la Segunda Guerra Mundial para crear armamento, pero se restauró en 1950 como campana de la paz.

Mansión del calendario lunar de Mishima (三嶋暦師の館)

  • Gratis
  • 10:00 ~ 16:00
  • lunes cerrados
Mansión del calendario lunar de Mishima
Mansión del calendario lunar de Mishima

Se trata de un pequeño museo dedicado al primer calendario en el que se usa el silabario japonés, en él se exhiben los relieves de madera utilizados para imprimirlo y documentos relatando su historia, además, se entrega como recuerdo una muestra del calendario impreso utilizando dichos relieves. El edificio era una antigua residencia de la familia Kawai, quienes se encargaban de hacer la publicación del calendario. El edificio original fue destruido tras uno de los terremotos de Ansei (1854 – 1855).

Mishima Sky Walk (三島スカイウォーク)

  • 1100 yenes
  • 9:00 ~ 17:00

Se trata de un puente colgante de 400 metros de longitud, inaugurado en 2015. Posee el récord del puente colgante peatonal más largo de Japón y su punto más alto está a 70,6 metros del suelo. Desde él se aprecian vistas panorámicas al Monte Fuji y a la bahía de Suruga. Su nombre oficial es el «Gran Puente en Suspensión de Mishima, Flanco Occidental de Hakone», pero decidieron sustituirlo por uno más sencillo.

Festividades

Festival Mishima Taisha (三島大社祭り)

Se trata de un evento anual celebrado del 15 al 17 de agosto en el Santuario Mishima Taisha. En estas fechas grandes carrozas de madera recorren la avenida principal. También se realizan tiro con arco a caballo, danzas y espectáculos de música.

Mi viaje

domingo, 23 de agosto de 2026

Mi viaje a Mishima fue muy corto, pero aún así quedé fascinada. Es un lugar tranquilo lleno de estanques y ríos donde la gente sale a pasear y jugar. Solo sentía ganas de quitarme los zapatos y meter los pies junto a los demás. Si no fuera porque está lejos de Tokyo, no me importaría venirme a vivir aquí.

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