Qatar día 1: tour en Doha

Zoco Waqif de Doha

¿Conoces esa sensación de que planeas algo con detalle, pero los planes se chafan y acabas haciendo algo mucho mejor? Algo así me pasó a mí. Quédate que te cuento cómo fue mi viaje a Doha.

Llegamos a Qatar

martes, 20 de enero de 2026

Un par de años antes había probado el stopover en Emiratos Árabes con un resultado muy satisfactorio. Aprovechando que regresaba a España, decidí repetir la experiencia, pero esta vez en Qatar.

Antes de nada tengo que comentar lo que pasó un par de días atrás. Teníamos planeado un viaje de Jaén a Madrid (desde donde salía nuestro vuelo) pasando por Córdoba. Con todo mi pesar, mi tren se canceló por el descarrilamiento. Así que tuve que salir ese día temprano en coche con mi familia, tras ir al médico a sacarme sangre.

Fue un viaje largo, pero llegamos al aeropuerto de Madrid sin complicaciones. Nuestro vuelo salió puntual y, tras 6 horas y media, llegamos a Doha, la capital de Qatar.

Dicho esto, creo que es fácil de entender el cansancio que llevábamos encima tanto mi pareja como yo. Parecíamos zombis y solo queríamos irnos a dormir. Yo había planeado todo para que el vuelo saliera a las 20:00 y aprovechar un día entero, pero eran las 7:00 y no podíamos ni tenernos en pie.

Ya que estábamos allí queríamos aprovechar el viaje y las molestias, pero teníamos un problema: las maletas. Aunque buscamos un lugar donde dejarlas en el aeropuerto, no encontramos nada. En la ciudad la cosa no mejoraba. Límites, precios altos y la inconveniencia de tener que ir a recogerla estando muy lejos. Ya no sabíamos qué hacer.

Entonces, se me ocurrió una idea. Ir a la aerolínea y contratar un tour por la ciudad. Nos acercamos al mostrador y nos enseñaron dos tours, uno por la ciudad y otro por el desierto (este último me hubiera encantado hacerlo). Optamos por el tour por la ciudad de 3 horas en autobús. Podíamos dejar las maletas dentro del vehículo, así que eso nos quitaba el problema de encima.

Como empezaba a las diez, buscamos un sitio apartado en el aeropuerto y nos pusimos a dormir. Yo al menos conseguí dormirme una hora. Al despertar, estábamos con las fuerzas renovadas.

Comenzamos el tour

A la hora acordada, nos plantamos en el mostrador junto con el resto de turistas. Allí nos volvimos a encontrar con un malagueño-estadounidense a quien habíamos conocido en el avión ya que se sentó justo a nuestro lado. Él iba a la India, con su escala en Doha, y fue él quien me dio la idea del tour. Nos presentó a dos gaditanos con destino Tailandia que había conocido ese día y que, también, habían viajado con nosotros en el avión.

Nuestro guía, un ruso, se presentó y nos subió a todos en el bus. Por fin pudimos salir del aeropuerto dirección al centro. Lo primero que me llamó la atención fue que había mucho más verde de lo que esperaba. Pensaba que sería más tipo Abu Dhabi, pero me equivocaba. Por el camino pasamos por delante de Estadio 974 donde tuvo lugar el Mundial de Fútbol de 2022.

Finalmente llegamos a nuestro primer destino: la rotonda que hay delante del Museo de Arte Islámico. La idea no era entrar al museo, sino observar el impresionante skyline de la ciudad. Se veía increíble desde donde estábamos.

Skyline de Doha desde el paseo marítimo Corniche
Skyline de Doha desde el paseo marítimo Corniche

Tras unos diez minutos, nos volvieron a subir a todos al bus y pusimos rumbo a la zona de Katara pasando por delante de algunos curiosos monumentos como La Perla o Orry The Oryx. Íbamos paralelos al paseo marítimo Corniche, que se veía muy agradable.

Monumento de La Perla en Doha
Monumento de La Perla

Para este momento, nos hicimos amigos de los dos gaditanos, por lo que empezamos a hablar entre nosotros ignorando las explicaciones del guía. Lo siento mucho por él, pero estaba muy cansada como para pensar en inglés.

Adentrarnos en el bus por la zona de los rascacielos fue algo que no estaba en mis planes. No tenía intención de acercarme a esta zona en mi itinerario, así que me alegré muchísimo de haber contratado el tour.

La Villa Cultural de Katara

Al llegar a Katara, lo primero que vimos fue una extraña estructura con muchos agujeros y palos que sobresalían, como si fuera un cactus. El guía nos explicó que era un palomar. Jamás lo hubiera pensado. Se usaba para dar refugio a las aves y poder recolectar sus excrementos como fertilizante.

Palomar en Doha
Palomar

Justo al lado estaba la mezquita de Katara. Era pequeña y acogedora y su decoración azulada la hacía verse bonita. Sus azulejos me recordaron a la arquitectura que podemos encontrar en algunos lugares de Andalucía.

Mezquita de Katara de Doha
Mezquita de Katara

Seguimos al guía quién se movía rápido sin esperar a nadie y nos llevó hasta el museo de Dhows Tradicionales. Aquí descubrimos más sobre la historia de Qatar y sobre su pasado relacionado con las perlas. Había muchas maquetas de barcos antiguos, con los utensilios que usaban antiguamente, y muchas perlas en los escaparates. Sinceramente, no conocía este lugar, pero debo decir que me sorprendió gratamente. Aunque sea pequeño, merece la pena verlo.

Maqueta de un dhow en el Museo de Dhows Tradicionales de Katara de Doha
Maqueta de un dhow en el Museo de Dhows Tradicionales

Al lado de dicho museo se encontraba el anfiteatro. Era una construcción muy moderna, imitando los antiguos anfiteatros romanos. El guía se puso en el centro del escenario y comenzó a dar palmadas. La acústica del sitio hizo que me volara la cabeza. Era increíble cómo el sonido reverberaba haciendo que se escuchara el doble de alto. Me encantaría asistir a un concierto aquí.

Anfiteatro de Doha
Anfiteatro de Doha

Justo al lado del anfiteatro había una calle comercial con hoteles y restaurantes. Aquí por fin pude ver los famosos aires acondicionados de la calle. De lo que parecían rejas de alcantarillas salía un aire fresquito que daba gustazo.

Con esto, regresamos todos al bus para poner rumbo a nuestro siguiente destino. Volvimos a pasar cerca de los rascacielos y ahora sí que pudimos observar bien la Torre de Doha, que me recordaba a otra cosa…

El Zoco

Llegamos por fin al lugar que más ganas tenía de conocer: el Zoco Waqif. Aquí el guía nos dio como media hora libre para hacer lo que quisiéramos. Podíamos incluso quedarnos aquí y no regresar al bus.
Dimos un paseo por todo el zoco el cual te azota con un olor fuerte a especias. Vimos muchísimas tiendas y nos acercamos hasta el zoco de los halcones. El lugar estaba cerrado, pero desde la ventana podíamos ver a estos animales.

Zoco Waqif de Doha
Zoco Waqif

Tengo que reconocer que esta zona me gustó muchísimo porque sentía más esa cultura local aquí que en la zona de rascacielos. En ese sentido, me gustó más que Dubái o Abu Dhabi. Nos hubiera gustado quedarnos para comer algo, pero el tiempo se acababa.

Al regresar al autobús, contemplamos el curioso minarete de la Mezquita de Fanar, el cual me gustaría ver iluminado durante la noche.

Mezquita de Fanar de Doha
Mezquita de Fanar

Finalmente, el tour finalizó y nos regresaron de vuelta al aeropuerto. Sinceramente, mereció muchísimo la pena porque creo que solos y cansados no hubiéramos conocido muchos de los lugares que visitamos. Además, nos adentramos más en la historia y cultura del país. Por si fuera poco, nos hicimos amigos de los gaditanos, lo que hizo el viaje mucho más divertido.

Con esto, finalizaría mi viaje a Doha. Corto, pero curioso e interesante. La próxima vez que venga, me pillaré el tour al desierto.

Mi reflexión

Pocas conclusiones puedo sacar de un viaje tan corto. A Qatar, al igual que a su vecino Emiratos, le juega en contra el hecho de que su capital se base principalmente en rascacielos, sin casi nada auténtico. Se siente artificial. Sin embargo, la sensación que me dejó fue incluso más positiva que en Emiratos. Tal vez porque las calles se veían mas transitables y, tal vez también, porque la sentí menos rígida que Abu Dhabi. Incluso la gente en el aeropuerto parecía más simpática y menos seria. No es un lugar al que quiera volver dentro de poco, pero si regreso, tampoco me supondrá ningún problema.

Fin

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